05 diciembre 2016

Sobre Honorabilidades Masónicas...

 Por Víctor Guerra 

Realmente no quiero ser duro, ni atacar a una u otra masonería, pero lo cierto es que la llamada «masonería regular» española parece tener claro dentro de su nueva estrategia de comunicación, de que todo vale con tal de estar en el candelero, y por supuesto en el punto de mira del debate, a la vez que parece intentar que las élites de poder de este país se enteren, de una vez por todas, de que existe la Gran Logia «regular» de España.

Es un empeño que ha pasado de las propuestas vacías y las luchas intestinales a las campañas demostrativas que ser quien son, con campañas como lo  del «orgullo de ser masón» que como lema está bien, pero ni esto es Inglaterra ni los masones españoles están por la labor de enseñar su mandil por la mirilla indiscreta de los profanos, pero la estructura ejecutiva de la GLE, muere en el empeño de lucirse primero fueron aquellos estudios sociológicos sobre la membresía masónica y sus tendencias, que eran respondidos por menos del 50% de sus miembros,  luego  la famosa campaña de «orgullo de ser masón»  teniendo en cuenta la recurrente  discreción de los miembros de la «regularidad masónica»ros, la cual no debiera tener ningún miedo, ya que se la intenta presentar como parte del «establishment» social  y político  y hasta religioso del país»  que es lo que se entresaca leyendo las últimas declaraciones de destacados miembros de la GLE como Jesús Soriano o Jerónimo Saavedra.

Y sin embargo ahí está de nuevo la estructura ejecutiva de la Gran Logia de España. lanzando su nueva criatura mediática, una campaña que busca firmas para lograr la «Honorabilidad Masónica» y lo hace a  lo moderno, a través de la plataforma Change.org.

Es una campaña dirigida fundamentalmente para presionar a las instituciones públicas españolas para que en sus respectivos estamentos certifiquen que la masonería española es Honorable.

A los 7 días del lanzamiento de la Campaña se puede decir que ha reunido unas 1729 firmas. Sí como dicen los voceros la GLE tiene más allá de 3000 miembros deberíamos tener una respuesta masiva, lo que no parece ser el caso.

En todo caso, a mí no me interesa tanto la campaña, la cual  me llama la atención porque solicita que se mojen todas las instituciones públicas en defender y por tanto mojarse en  firmar una petición expresa  y pública en defensa de la masonería, cuando ella misma, en el caso de la misma Gran Logia de España (GLE), todavía preserva con debido celo el anonimato de sus miembros amparada en el «secreto de pertenencia», esta es por tanto, a mi juicio una contradicción de las muchas que presenta la regularidad a la hora de jugar en el tablero público, pues pide , con la que está lloviendo en lo político, que las instituciones cada uno en su ámbito certifique que la masonería es una institución honorable.

Lo que no sé muy bien es porque alguien debe certificar que la Masonería es Honorable, y debe hacer expresa manifestación de ello, no por la voluntad propia sino por la presión de los ciudadanos a la vez incitados por la propia institución que desea la certificación de Honorabilidad.

No entraré en detalles internos de esta estructura masónica, o de las otras masonerías, para saber si sus comportamientos han sido correspondientes para recibir una condición de Honorabilidad. Está claro que cuando se sacan las cosas de sus contextos originales, como sucedió en el 2016 y el Ayuntamiento de la Palma, pues pueden suceder estas cosas.

Sin embargo, como analista masónico, me interesa sobre todo el texto que acompaña a tal petición de Honorabilidad, el cual no tiene desperdicio.

Ya que expone  en sus escrito una serie de cuestiones que encarnan  a la perfección un buen puñado de «masonerías»  las cuales han ido añadiendo al primigenio objetivo de «reunirse a charlar y a banquetear» tal y como se planteaba en  1717 para «reunir lo disperso»;  a lo cual hoy se han ido sumando  otras concepciones debido a  las luchas que  las propias  masonerías ha mantenido, aunque no es lo mismo la masonería anglosajona que la continental, el texto que encabeza la petición reúne buena parte de esas conquistas como son «la libertad de pensamiento, que sumerge a todo ser humano en la aventura de conocerse y construirse; y la tolerancia fraternal hacia el otro, el respeto hacia la dignidad humana más allá de credos, clases sociales, razas, ideas o naciones». Esto es lo que expresa la GLE en su petición.

A estas manifestaciones se suma esta otra cuestión de que «todos los fundamentalismos religiosos, todos los totalitarismos políticos, todos los pensamientos únicos conocidos por el mundo han perseguido a esta institución» (la masonería) , a lo cual habría que añadir que   también los totalitarismos masónicos, que  también existen  han sido y son causa de una radical «separación radical entre hermanos».

Está claro que lo expuesto lo firma cualquiera de las «masonerías» liberales y adogmáticas  sin problema alguno,  puesto que son los postulados común entre todas ellas, pero que dichas cuestiones las predique y las firme la llamada «masonería regular universal», creo que es algo incoherente,  aunque quiero pensar que se realiza desde los  conceptos más tópicos del lenguaje masónico  sin olvidar las concepciones buenistas y bienintencionadas que deben mediar en todo este asunto de la recogida de firmas, pero que creo que  tales postulados debieran venir no solo de la  ética social sino de la propia praxis masónica.

Por eso me llama la atención la campaña lanzada desde una estructura masónica que  precisamente «no reconoce a las otras masonerías en función de determinados landmarks, linderos o normas fijadas de forma unilateral»,  y por tanto todo lo que se dice en el texto de la campaña a los masones liberales nos suena a hueco, porque no es verdad que se esté en el objetivo  de alcanzar la libertad de pensamiento,  ni por supuesto se está en la vía de  la tolerancia fraternal, digamos que se está a otras cosas, y evidentemente se está en la tesitura de mantener el fundamentalismo  masónico, basado en ciertas directrices que tomaron su asiento definitivo en 1813.

Téngase en cuenta que hablo de la estructura, no de sus miembros, estos en lo personal actúan según sus conciencia y creencia en la fraternidad, y por tanto la relación entre las bases masónicas es más existente que entre las estructuras, muy enrocadas en su parecer.

Dice la RAE. que Honorable. Deviene de latín honorabĭlis.  O sea ser Digno de ser honrado o acatado, y aunque parece en primer término que todo está diáfano  en tanto que honrado, lo de ser acatado ya ofrece más dudas, pero no quepa la menor duda de que puesto todo esto en el debate, tomado el rábano no por las hojas sino por el tallo,  esto no nos lleva a los conceptos que versan más la moral,  lo justo, lo ético y hasta lo oportuno,  y si no vean este debate cuyo enlace  les adjunto  que aunque no es precisamente masónico, no por ello nos muestra algunas cuestiones interesantes a la hora de establecer y definir el concepto de la honorabilidad.http://definicion.de/honor/ .

De buenas a primeras, se me ocurre pensar sí una Institución como la Gran Logia de España (GLE),  de mano entiendo que es una  entidad  segregadora, ya que exige de sus miembros una serie de creencias para ser  masón  dentro de su concepción de «masonería regular universal», cuestión que los padres fundadores de hace 300 años (1717), no establecieron, ni esas normas, ni otras parecidas,  aunque  poco se parecen aquellos masones de antaño a estos;  muy al contrario, por más que se quieran celebrar los 300 años de la masonería, yo le recomendaría  la GLE celebrar o bien los 266 años de la Masonería «Antigua» o  los 204 años de la firma del Acta of Unión, que le viene mejor a su idiosincrasia.
Aquellos masones de 1717, crearon una espacio de consenso, abierto y libre, donde cupieran todos; tuvieran la religión que tuvieran o las creencia que profesaran o las que no tuvieran, cupieron libertinos y hasta Ateos estúpidos,  tuvieran las inclinaciones políticas que les definieran, porque el objetivo final de aquella fundación era romper con las antiguas raíces del medievo, y su objetivo más inmediato  era  «reunir lo disperso» tanto católicos, como protestantes, tanto libertinos , como «ateos» y donde el preciado GADU, que hoy se adora como el becerro de oro,  brillaba por su ausencia, pues hasta 1723 no será consignado nada más que por una sola mención en las llamadas Constituciones de Anderson.

Claro está que tal vez la Gran Logia de España, no esté en la línea de fundación de la Gran Logia de Londres, sino en las raíces que plantó Dermott y sus Antiguos en 1751, Gran Logia de Masones Libres y Aceptados de Inglaterra,que es otra masonería  que rompió el ideal primigenio de 1717.

Ese GADU, por otro lado tendrá consistencia en la raíz de los Antiguos, pero en parte  no cobrará efecto y demanda, en forma de ideal segregador, hasta el Act of Unión de 1813, en cuya fecha se conforma la Gran Logia Unida de Inglaterra, reforzando con ello una serie de directrices que hace que el GADU, se constituya en parte en el perenne destructor del ideal  fraternal de una masonería unida. Un GADU es un mitificación que toma más peso aun cuando se establece la masonería en el Continente de honda raíces católicas, lo cual se va dejar notar en el nacimiento y modificación en el desarrollo masónico modificando símbolos, estructuras rituales, etc.

No tengo  dudas acerca de que las Masonerías en general y en conjunto tenga y persiga los preclaros ideales de librepensamiento,  que en cada día  están más en consonancia con sus objetivos, sus luchas y evoluciones, y más si hablamos de «Masonerías adogmáticas y liberales» pero cuando pasamos la lupa sobre esa pretendida coherencia de los textos y la praxis,  se observa que hay determinadas posiciones como las que asume la GLE como estructura «masónica  regular y universal»,  que  no casan muy bien  con la segregación que realiza de sus membresías en función de las creencias que se exigen a cada uno de sus miembros.

Cuestión que no es baladí, pues llega al punto de no reconocer como «masones» aquellos que no se rijan por una serie de directrices patrones, que en este caso serían las que han dictado la llamada «masonería regular» muy potente y mayoritaria en el mundo, y cuyo modelo patrón es la Gran Logia Unida de Inglaterra. y que fija los criterios para el reconocimiento entre iguales de ese babel particular de la GLUI y sus satélites como «masonería regular universal».

Cuyas condiciones resume muy bien uno de sus miembros y especial estudioso de dicha facción masónica, se trata de Marc Halévy que en su libro: Hiram et le Temple de Salomón. Le mythe fondateur de la franc-maçonnerie, nos indica que  esta masonería desde su concepción de la iniciación, «deben reunir sus miembros  una fe espiritual en un principio fundamental e infinitamente superior a lo humano, y denominado GADU, la absoluta prohibición de abordar en Logia cualquier sujeto político o , además de un constante ejercicio de la filantropía, y la aplicación de una escrupulosa ética de honestidad, de verdad de dignidad u generosidad, y una total condena de toda forma de compromisos, de favoritismo y amiguismo o especulación».

Es evidente que examinados estas cuestiones desde el concepto de la doctrina del librepensamiento tal y como nos expresa la Wikipedia, deberíamos indicar que algunas masonerías no son librepensadoras, al menos desde la concepción manifestada, y desde la praxis que han venido manifestando los múltiples congresos mundiales de librepensamiento, diametralmente opuestos a las tesis  de la llamada «masonería dogmática»  excluyentes con relación a la mujer, o a las no creencias, o al ateísmo, o los debates en logia sobre los temas políticos o religiosos, etc.

Parte de ese librepensamiento masónico encarnado en la masonería continental y enraizados en estructuras masónicas como el Gran Oriente Belga y el Gran Oriente de Francia forzaron en su momento y por diversas razones «cierta» derogación del GADU en los entornos logiales de sus organizaciones,  porque para algunos de ellos como Desmond y otros ese GADU era la manifestación clara de la creencia segregadora entre Hermanos masones.

En todo caso recomiendo a la GLE la lectura del libro de Pedro de la Llosa, La Razón y La sin razón. Historia social del librepensamiento, que creo le vendrá muy bien para situar correctamente algunas cuestiones en sus respectivos idearios, al menos cuando se habla de librepensamiento.

Es por estos motivos por los cuales me llama la atención la campaña de recogida de firmas que lanza la GLE, muy alejada de aquellas otras que lazó el Grande Oriente Español (GOE) para que los estamentos religiosos no se inmiscuyeran en los temas públicos y políticos de la nación, y que tuvo notadas adhesiones de todo tipo de Ayuntamientos, y Diputaciones, y que por cierto esta misma GLE se engalana de recoger la vieja tradición del GOE.

Querer pasar  la masonería por honorable, por una recogida de firmas realizadas por entes políticos administrativos, por el hecho de que nuestros frontispicios estén coronados orlados por el lema de Libertad, Igualdad y Fraternidad, que por cierto no todas las masonerías lo asumen como tal, lo cual además redunda en esa ausencia entre ética y praxis, y por tanto no creo que sea un buen ejemplo de fraternidad el hecho de querer mantener a los «otros»  invisibilizados,  queriendo además  hurtar la «herencia de otros» para endilgarse honores no merecidos, lo cual  es algo que dice bien poco de esa pretendida HONORABILIDAD.

Cuestión que además se desea certifiquen instituciones políticas españolas  obviando que en todo caso debieran ser todas las «masonerías  las que se aunasen en esa pretendida campaña  que debería estar rubricada por la MASONERÏA ESPAÑOLA, que es algo más que la GLE, la GLSE o el DH, y dicha honorabilidad debiera alcanzar todas ellas, y no solo a una parte.

Tal vez el problema es que se ha querido estirar la goma, y al querer situar esta campaña en el contexto de los actos de los 300 años ,y hay que decir que la cosa se ha descontextualizado con relación a lo sucedido en Junio del 2016  cuando el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria  aprobó la declaración institucional  del restablecimiento de la honorabilidad de la masonería y de reconocimiento de la persecución que sufrió la masonería por  las monarquías españolas y el franquismo, y a raíz de los que está sucediendo con la firma de Ayuntamientos de Maspalomas, y Tirajana, si realmente saben que están firmando, para qué y con que fín, y por tanto están dispuestos a entrar en contacto con el resto de las MASONERIAS, no afines con la GRAN LOGIA DE ESPAÑA, y segregadas por esta en función de una serie de linderos o landmarks?

Poco tiene que ver tal y como se redactó, en su momento para esa firma y lo que ahora se está presentando, cuyo contexto puede leerse en este enlace que recoge dicha declaración institucional, con lo que ahora se expone tomando el mismo camino.

Como puede verse no siempre vale un roto para un descosido.

He dicho. 

Victor Guerra 
MM.:. Rito Moderno

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