12 julio 2016

Revanchismo y sus consecuencias

 Por Eduardo Montagut 

El revanchismo es un término que procede, como bien sabemos, de revancha, es decir, la actitud o el espíritu de venganza o desquite que se genera por una ofensa. En este artículo estudiamos el origen y desarrollo del revanchismo en la época contemporánea, una fuerza poco articulada pero muy potente con importantes consecuencias.

El concepto de revanchismo comenzó a plantearse en 1870-71 en un contexto determinado: la derrota francesa en Sedán (Guerra franco-prusiana) frente a la Prusia de Bismarck, en el último escalón del proceso unificador alemán, con la consiguiente pérdida de Alsacia-Lorena por parte de Francia.
Eso no quiere decir que no podamos rastrear el revanchismo en el pasado en muchos conflictos desde la Edad Antigua, pero, ciertamente, la derrota francesa incorporó este fenómeno al debate político de la contemporaneidad. El revanchismo impregnó la vida política de la III República francesa en su política exterior. Francia tenía que recuperarse de la humillación padecida por el flamante nuevo Imperio alemán y desquitarse. El principal objetivo sería recuperar los territorios perdidos. Esa fuerza debe tenerse en cuenta a la hora de entender los aspectos vinculados con las mentalidades en la época de la paz armada y en el estallido y desarrollo de la Gran Guerra.

El revanchismo puede asociarse con el irredentismo, es decir, con la reivindicación de territorios ocupados por otros Estados, y que se consideran como propios, siendo el caso más notorio el de Italia y sus reivindicaciones de territorios ocupados por Austria y que no se habían incorporado en el proceso de unificación.

El revanchismo se asocia, pues, con el nacionalismo triunfante desde la segunda mitad del siglo XIX, y puede tener ciertas connotaciones reaccionarias, como con el chauvinismo. El culmen del revanchismo llegaría con el armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Las leoninas condiciones impuestas a Alemania en Versalles, especialmente las derivadas de las reparaciones de guerra, además de la pérdida de territorios y las restricciones militares, generaron un intenso sentimiento revanchista en amplias capas sociales alemanas. Este sentimiento de humillación fue aprovechado por el nazismo para la construcción de su discurso político y exhaustivamente empleado en su propaganda con excelentes réditos. 

El revanchismo estuvo muy arraigado también en Italia, en este mismo contexto histórico, al no ver satisfechas sus reivindicaciones territoriales. El anterior irredentismo se acentuó. Así se explica la aventura del Fiume y una parte sustancial del discurso fascista de Mussolini.
El revanchismo no desapareció de la vida política después de la Segunda Guerra Mundial. En Estados Unidos se detectan dos fenómenos particulares asociados al concepto de revanchismo, uno en relación con sus vecinos del sur y otro en clave interna. Por un lado, determinados sectores radicales, ante la llegada de inmigrantes latinos, pregonan la idea de que México pretende reconquistar los territorios, especialmente Texas, perdidos en 1848. La otra forma de revanchismo se puede relacionar con el conocido fenómeno de la gentrificación, un proceso por el que las clases económicamente poderosas norteamericanas reaccionan ante los grupos humildes y desclasados en las ciudades expulsándoles de sus barrios degradados, a través de los mecanismos del mercado. El fin sería convertir esos barrios en áreas renovadas de moda para ser habitadas por esos sectores acomodados.

Por fin, en España la derecha considera que en la izquierda y en el movimiento memoralista anida un sentimiento de revancha con su defensa de la memoria histórica de este país, y que ese revanchismo lo que pretendería sería ganar la guerra civil en el presente. La izquierda y los grupos de memoria histórica consideran que esto no es así, sino que lo que se pretende es a través de la ley y su posible reforma y ampliación la exhumación de fosas, la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas de la guerra y de la dictadura franquista.

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