07 febrero 2016

Llamamiento de la Asociación de Pensamiento Libre europea frente el Brexit

ASOCIACIÓN EUROPEA DE PENSAMIENTO LIBRE
"BREXIT" o Salida de Gran Bretaña

¡Alerta ciudadanos europeos!

No dejemos que los dirigentes europeos de los 27 destruyan el proyecto europeo


En comparación con la maniobra de la Sra. Thatcher cuando declaró en una cumbre europea en 1984 «I want my money back», «Quiero que me devuelvan mi dinero», la carta enviada por el actual primer ministro británico, el Sr. Cameron, a sus homólogos europeos, en la que reclama concesiones a favor de Gran Bretaña, parece más un chantaje cortés : «Dadme lo que reclamo, si no el Reino Unido podría abandonar la Unión después de un referéndum que se organizará como muy tarde en 2017».


Sin embargo, si lo que se reclama en cuestión se presentó de manera cortés a los otros jefes de Estado o de Gobierno reunidos en Bruselas en diciembre de 2015, su puesta en práctica tendría consecuencias más graves para el futuro de Europa que las reivindicaciones de la Dama de hierro. Hay que tener en cuenta que muchos observadores británicos coinciden en que el referéndum británico no está organizado para reformar la UE si no para calmar a los euroescépticos del partido conservador británico y, por tanto, para permitir al Sr. Cameron continuar siendo primer ministro de Gran Bretaña.

Sin embargo, la presente infolettre pretende centrarse principalmente en la actitud de los dirigentes de los otros 27 países y de los dirigentes de las instituciones europeas, y pretende invitaros, a los miembros de la AEPL, a responder a ellas.

¿Cuáles son las reivindicaciones británicas?

1. En el plano de la soberanía nacional, el gobierno británico demanda :

- poder beneficiarse de una exención jurídica (opt out) que le exima de aplicarse la frase que figura en el texto fundador del Tratado de Roma de 1957 y que afirma que uno de sus objetivos es «establecer una unión cada vez más estrecha entre los pueblo europeos» ;

- la posibilidad de que un grupo de Parlamentos nacionales bloquee nueva legislación europea ;

- la posibilidad de participar o no hacerlo en las decisiones relativas a los asuntos de Justicia e Interior.

2. La protección de las monedas de los Estados miembros que no han adoptado el euro

3. La reducción de la legislación relativa al desarrollo del mercado único para conseguir mayor libertad en la circulación de capitales, de bienes y servicios.

4. La adopción de medidas orientadas a contener la llegada de inmigrantes al Reino Unido, incluidos aquellos que llegan de otros países de la Unión

¿Cómo interpretar estas reivindicaciones?

 
Las concesiones relativas a la soberanía británica son objeto de un capítulo específico más adelante porque sus consecuencias para la Unión podrían ser catastróficas. En cuanto a la demanda de inyectar más competitividad en los negocios, rechazando todo aquello que pudiera suponerles un obstáculo, es cuanto menos una opción económica controvertida. Claramente, el Reino Unido reclama todavía más neoliberalismo. Sin embargo, son muchos los ciudadanos europeos que ya rechazan el neoliberalismo actual. 


Por último, introducir las condiciones relativas a la llegada de inmigrantes a Gran Bretaña de migrantes de la Unión es una discriminación inaceptable a favor de los ciudadanos británicos.

Una gran amabilidad por parte de los dirigentes europeos frente a las reivindicaciones británicas

Cameron parece hacer conseguido un importante apoyo por parte de sus homólogos europeos durante los primeros contactos. Los presidentes de tres de las instituciones europeas, Juncker (Comisión), Schulz (Parlamento Europeo) y Tusk (Consejo Europeo) están tratando de que las negociaciones con el Reino Unido tengan un resultado positivo para que los ciudadanos británicos se pronuncien a favor de la permanencia de su país en la Unión en el referéndum. Las negociaciones sobre las reivindicaciones británicas están en curso y se ha previsto un Consejo Europeo de Jefes de Estado y de Gobierno para tratar esta cuestión el 19 de febrero de 2016.

Un gran peligro de renacionalización de Europa

 
Si los dirigentes de los otros 27 países, apoyados por los presidentes de las instituciones, van demasiado lejos en sus concesiones a Cameron por temor de ver a Gran Bretaña salir de la Unión Europea, reforzarán la corriente subyacente de renacionalización de Europa. Esta situación comporta en último término la amenaza de hacer de nuevo Europa un escenario de divisiones, enfrentamientos y guerras.


En el estado actual de las negociaciones, tenemos la sensación de que la única línea roja que los 27 ponen al Reino Unido es la voluntad de Cameron de modificar las leyes europeas en materia de acceso de extranjeros a ayudas sociales con el objetivo de suprimir durante cuatro años el acceso de los inmigrantes a las ayudas sociales, incluidos aquellos que vienen de otros países de la Unión.

En realidad, esta cuestión es secundaria en relación a la demanda de Cameron de excluir a Gran Bretaña de la referencia de que la Unión Europea tiene como objetivo «una unión cada vez más estrecha entre los pueblos europeos ». En efecto, la aplicación de esta exoneración dañaría el corazón mismo del proyecto europeo y amenazaría su desarrollo futuro imaginado por los padres fundadores de Europa. Con esta reivindicación, Gran Bretaña admite abandonar todo proyecto futuro de integración y jugar la carta puramente británica.

Suprimir la referencia a que Europa debe dirigirse hacia «una unión cada vez más estrecha entre los pueblos europeos»: un precedente extremadamente peligroso.

Cuando Cameron afirma que el conjunto de reformas que él propone no va a beneficiar solamente al Reino Unido sino a todos los países de la Unión, bien se puede calificar su afirmación de hipócrita. Si hay una reivindicación que es necesario rechazar a toda costa, es precisamente la de la supresión de esta frase en cuestión.

Una razón adicional para oponerse es que si Gran Bretaña corre el peligro de salir de la Unión, lo que parece posible a la luz de las últimas encuestas, no es inimaginable que otros países de Europa central u oriental, por ejemplo Polonia, se precipiten al mismo abismo y hagan las mismas reivindicaciones. Imaginaos también por un instante que Marine le Pen gane las elecciones en 2017 y pone en marcha su programa nacionalista. ¿Qué podrán hacer las autoridades europeas si hoy aceptan la concesión demandada por Gran Bretaña ?

¿Cuál es el estado de ánimo actual del pueblo británico? 


Con la excepción notable del referéndum (con resultado favorable) a la permanencia de Gran Bretaña en la Unión en 1975, los británicos no han sido nunca entusiastas de la integración europea. Generaciones enteras se han sentido desde siempre diferentes de otros pueblos europeos, como los medios se han encargado de inculcar diariamente, en particular la prensa del magnate Murdoch[1], que siempre ha hecho campaña contra el proyecto europeo. Su buque insignia, el tabloide The Sun, que vende 2,2 millones de ejemplares diariamente, no duda en proferir lo que no pueden llamarse si no mentiras. Esta práctica también es común en la prensa populista y conservadora británica y nunca ha sido denunciada por ninguno de los sucesivos gobiernos, por miedo a perder votos. Muy recientemente un diputado conservador euroescéptico ha declarado que Europa es la responsable de las recientes inundaciones sufridas en Gran Bretaña porque «Bruselas » prohíbe dragar los ríos. Esta afirmación es una completa invención. A esto se une la campaña de la derecha nacionalista UKIP (partido por la independencia del Reino Unido), cuyo líder es el europarlamentario Nigel Farage. Todos los medios son buenos para acusar a la Unión de todos los males de la Tierra.

¿Y desde el punto de vista político?

 
Después de su adhesión a la UE en 1973, el Reino Unido ha actuado siempre con una doble finalidad: aprovechar el gran mercado europeo para desarrollar sus comercios por un lado, y por otro, seguir con su política tradicional, vieja de siglos, de intentar condicionar la política de los países continentales, pero sin emplearse a fondo.

Nuestra finalidad no es ciertamente la de denigrar a Gran Bretaña y sobre todo sus tradiciones, su cultura, su historia, su flema, su humor y su forma de vivir. GB sigue siendo un gran país. Desde el punto de vista económico, es el segundo en la Unión. Pero para nosotros Europeos, no es ahora posible seguir “aguantando” la «britanización» de Europa.

A la hora de la verdad, ningún primer ministro ni de izquierda ni de derecha, ha jamás demostrado sentimientos pro-europeos, a excepción del primer ministro Heath, que ha hecho entrar al Reino Unido en la Comunidad Económica Europea, ancestro de la UE. La prueba está en la larga lista de cláusulas de exención (opt out) reclamadas y obtenidas por GB, así como su no participación a algunos programas europeos.

GB no forma parte del EURO, ni de Schengen, ni de la Carta Social, de la Carta de los Derechos Fundamentales y de la Unión Bancaria.

Como ha declarado el mismo Cameron «nosotros solo participamos en lo que es de interés para Gran Bretaña».

Además, los primeros ministros John Major y Tony Blair han, en su tiempo, opuesto su veto contra respectivamente Jean-Luc Dehaene y Guy Verhostadt, demasiado federalistas para estar a la cabeza de la Comisión Europea. Y David Cameron, se había incluso opuesto al nombramiento de Jean-Claude Junker al mismo puesto. Un punto sobre el cual ha fracasado después de la supresión del derecho de veto en el Tratado de Lisboa y gracias a que los otros jefes de Estado o de Gobierno lo han ignorado.

¿Y si nosotros utilizáramos la presión que representa la amenaza de la salida de Gran Bretaña como una oportunidad?

Después de las múltiples crisis que Europa ha atravesado, fundamentalmente por la falta de cohesión y de una visión común, ¿no ha llegado el momento de preguntarse si Europa se integraría más rápidamente si aceptara el principio de una Europa a diferentes velocidades? En realidad este principio existe ya en los hechos: la existencia de la zona euro es un ejemplo.

Nuestra asociación siempre ha defendido solución de este tipo, ya que permitiría a un cierto número de países de progresar por ejemplo con la creación de una Unión Económica, que seria dirigida por un ministro de la economía europea. Esto sería un primer paso hacia la consolidación del Euro. ¿Y por qué no establecer una verdadera Unión Política? De todas formas, para poner en marcha la unión económica, no sería necesario preparar un nuevo tratado, puesto que la Unión Económica ya está prevista en el Tratado de Maastricht.

En cuanto al Reino Unido, es cierto que en caso de resultado negativo del referéndum, sería un salto al vacío. No solamente volvería al grande y esplendido aislamiento, sino que la integridad misma de su territorio estaría en juego: existe el riesgo real de que en este caso Escocia deje el Reino Unido para reintegrarse en la Unión Europea. Otras entidades como el País de Gales e Irlanda del Norte podrían también estar tentados.

Hay que notar que el artículo 50 del Tratado de Lisboa prevé la posibilidad para un estado de retirarse de la Unión Europea.

Puesto que Gran Bretaña tiene mucho interés en quedarse en el gran mercado europeo, una solución efectiva, en caso de referéndum negativo o no, es de permitirle participar del Espacio Económico Europeo (EEE). Este EEE está abierto a los Estados europeos que no desean adherir a la Unión Europea. Esto permite a los países miembros de la Asociación Europa del libre cambio (Noruega, Islandia y Liechtenstein), así como a Suiza, tomar parte en el gran mercado interior europeo sin estar sometidos a otras disposiciones de los tratados europeos. Pero estos países no están asociados a los procesos de decisión de la Unión Europea. Cameron no es favorable a la solución del EEE justamente porque le interesa tomar parte en los procesos de decisión.

Conclusión

 
Rehusemos la britanización, la renacionalización y la balcanización de la Unión Europea. ¡Hagamos algo! Movámonos para preservar los valores humanistas, la libertad, el Estado de derecho y la paz que son los fundamentos de Europa. Que estemos trabajando o jubilados, seamos actores y no espectadores de nuestro futuro.

Movámonos también por el futuro de nuestros hijos y nietos.

Utilizad la voz que tenemos para escribir a los responsables políticos. Es suficiente un breve email.

Solos no podemos nada, juntos podemos hacer todo.

¿A quien escribir? Por ejemplo:

preben.aamann@consilium.europa.eu; charles.michel@premier.fed.be, contact.reynders@diplobel.fed.be,president.juncker@ec.europa.eu,
frans.timmermans@ec.europa.eu, jonathan.faull@ec.europa.eu, martin.schulz@europarl.europa.eu, markus.winkler@ep.europa.eu, weber@europarl.europa.eu, esther.delange@europarl.europa.eu, gianni.pittella@europarl.europa.eu, kathleen.vanbrempt@europarl.europa.eu, guy.verhofstadt@europarl.europa.eu, sophie.intveld@europarl.europa.eu, gabriele.zimmer@europarl.europa.eu,
rebecca.harms@europarl.europa.eu,philippe.lamberts@europarl.europa.eu, maria.arena@europarl.europa.eu,
pascal.arimont@europarl.europa.eu, hugues.bayet@europarl.europa.eu,ivo.belet@europarl.europa.eu, philippe.debacker@europarl.europa.eu,
gerard.deprez@europarl.europa.eu, louis.michel@europarl.europa.eu,frederique.ries@europarl.europa.eu, claude.rolin@europarl.europa.eu,

bart.staes@europarl.europa.eu,marc.tarabella@europarl.europa.eu,tom.vandenkendelaere@europarl.europa.eu,
hilde.vautmans@europarl.europa.eu, angela.merkel@cdu.de, peter.altmaier@bundestag.de


El Consejo de Administración de la AEPL

(1) https://fr.wikipedia.org/wiki/Rupert_Murdoch

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