01 diciembre 2015

La Masonería francesa ante la Conferencia en París sobre el cambio climático

Comunicado 

«Al dejar centellear nuestra luz, les damos a los demás la oportunidad de hacer lo mismo». Nelson Mandela

Del 30 de noviembre al 11 de diciembre 2015, Francia albergará en París la XXI Conferencia de  las Naciones Unidas sobre el cambio climático. Esta Conferencia que traerá a 195 países tiene  por objetivo el cierre de un acuerdo universal relativo a la reducción de emisiones de gases con  efecto invernadero con el fin de limitar el calentamiento del planeta en un 2% de aquí a finales  del siglo.

La explotación sistemática de los recursos naturales y de las materias primas, la urbanización  salvaje  de  las  metrópolis,  la  artificialización  de  los  suelos,  las  deforestaciones  masivas,  la  sobreexplotación  de  la  pesca  en  los  océanos,  la  acidificación  de  las  aguas  marinas  y  superficiales,  el agotamiento  de  los  grandes  acuíferos  y  de  los mantos freáticos…  conllevan  efectos devastadores sobre los ecosistemas y la biodiversidad.

Las contaminaciones de cualquier  índole que degradan e  impregnan nuestro medio ambiente  hacen pesar serias amenazas sobre las condiciones de vida, incluso de supervivencia, y la salud  de millones de personas.

El acaparamiento de las tierras agrícolas por los grandes terratenientes y los fondos soberanos  que  destierran  a  los  campesinos  ancestrales,  la  industrialización  de  la  agricultura  y  de  la  ganadería,  el aumento  de  las  catástrofes  naturales  agravan  las  desigualdades  en  el mundo,  acrecientan la inseguridad alimenticia y amenazan la paz.

Nadie  puede  permanecer  indiferente  ante  estos  cambios.  Los  ciudadanos,  y,  desde  una  perspectiva más amplia, las sociedades civiles ya no se pueden conformarse con esperar a que  los  Estados  encuentren  un  acuerdo  y tomen  por  fin  las  determinaciones  acordes  al  interés  general.  A  cada  uno  le  corresponde
concientizarse  en  primer  lugar  de  la  gravedad  de  la  situación en el ámbito del cambio climático.

En la víspera de las negociaciones sobre el clima en París, las Obediencias masónicas hacen una  llamada solemne para:

Colocar el ser humano en el centro de las decisiones capacitándole para participar de  las elecciones que le conciernan y para incidir sobre su existencia;

Replantearse la relación del hombre y de la naturaleza de la que forma parte, velando  por el equilibrio y por la armonía entre sus actividades y el respeto del mundo animal y  vegetal,  de  los  ecosistemas,  de  la  biosfera  y  de  la  biodiversidad.  Las  ciudades  del  futuro, destinadas a albergar la mayoría de la población humana, han de convertirse  en unos puntos de articulación entre naturaleza y actividades humanas;

Luchar  contra  las  desigualdades  y  la  pobreza  en  el  mundo  en  pos  de  una  redistribución más justa de las riquezas;

Pedir que los Estados anticipen, prevengan y remedien los efectos negativos inducidos  por los cambios climáticos sobre el disfrute efectivo de los derechos  fundamentales  de los seres humanos, y especialmente los de los grupos más vulnerables.

Afirmar que el bien estar individual y colectivo no se reduce en la producción y en el  consumo. Otros indicadores han de completar el PIB para evaluar las políticas públicas,  teniendo en cuenta la calidad ambiental y la calidad de la vida humana;

Hacer  progresar  la  justicia climática  al  declarar  nuevos  derechos  universales  en  el  ámbito  medioambiental,  especialmente  el  principio  de  precaución  y  el  derecho  a  reparación en el caso de una catástrofe mermando el medio ambiente, y al establecer  una justicia internacional eficaz encargada de su  cumplimiento;

Moldear  un  acuerdo  en  el  ámbito  de  la  solidaridad  internacional  entre  países  del  norte  y  países  del  sur,  fundamentado  en  una  comprensión  mutua  del  desarrollo  durable  y  solidario,  que  es  la  única  capaz  de  desembocar  en  una  mejora  de  las  condiciones  de  vida  de  los  pueblos  con  el  fin  de  que  dispongan  libremente  de  su  existencia;

Invertir  inmediatamente  y  decididamente  en  las  energías  renovables  con  el  fin  de  reducir notablemente la explotación de las energías fósiles a largo plazo;

Aportar los medios financieros necesarios para la implementación de las decisiones.

Más  allá  del  plazo  de  la  Conferencia  de  París,  las Obediencias masónicas  piden  a  las  partes  implicadas concertarse para mejorar la gobernanza mundial y regional en todos los aspectos  relacionados  con  la  conservación  del  planeta,  sea  agua,  aire,  tierra  o  espacio,  teniendo  en  cuenta la responsabilidad de la comunidad internacional para con las generaciones futuras.

Obediencias masónicas firmantes:

Gran Oriente de Francia (GODF)
Federación Francesa del Derecho Humano
Gran Logia Femenina de Francia
Gran Logia de las Culturas y Espiritualidad
Gran Logia Mixta Universal
Gran Logia Mixta de Francia
Gran Logia Mixta de Memphis Misraïm

.·.

Fuente: R.·. Logia Blasco Ibáñez - València (GODF)

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