01 febrero 2015

Del Cenáculo de la Taberna a la Convocatoria Universal

El 29 de enero de 2008, hacía su aparición en la Red “El Masón Aprendiz”; ese día registró tres lectores.  Desde entonces han transcurrido siete años y esos tres iniciales se han multiplicado. A decir verdad… habíamos olvidado lo que, para esta redacción, es efeméride.

Nuestra sorpresa fue mayúscula al recibir un “Feliz Cumpleaños” de la Logia Icària de Barcelona, a él se acompañaba -como presente de aniversario- el texto extraído de sus archivos: “Del Cenáculo de la Taberna a la Convocatoria Universal”.

Hoy nos es grato compartir con nuestros lectores, este regalo.

Un cordial saludo.
El Masón Aprendiz

Del Cenáculo de la Taberna a la Convocatoria Universal


El Maestro de la Logia así como los dos hermanos que ocupaban los sillones frente a él, estaban provistos cada uno de un mallete de madera. El Maestro Jacob Lamball disponía además de un pequeño velador a su lado,… y ese día, sobre él, descansaba un libro. 

Golpeó con el mallete sobre la mesa y en respuesta los otros dos hermanos sentados lado a lado en la parte opuesta de la habitación, entrechocaron los suyos por dos veces.

-Hermano Guardián Mayor, ¿Dónde se reunían en logia los antiguos masones? - Preguntó Lamball con voz potente. 

-Sobre la colinas más altas o en los valles más profundos, allí donde no se escucha ni el ladrido del perro ni el canto de gallo. -Respondió uno de los hermanos con mallete.
-Hermano Guardián Menor, -prosiguió el Maestro-: ¿a qué hora los francmasones abren sus trabajos?
-A mediodía
-¿Qué hora es?
-Mediodía.
-Hermanos Guardianes… ¿son masones, todos los presentes?


Los dos Guardianes se levantaron y cada uno, en su ala, pasó revista a los hermanos que se iban levantando a la vez que llevaban su mano derecha a la garganta y susurraban una palabra secreta al oído del Guardián, cuando este pasaba frente a ellos.

Los Guardianes recorrieron así la logia justo hasta el extremo opuesto, donde se encontraba el Maestro, se detuvieron ante el y tras saludarlo con una leve inclinación de cabeza, regresaron a sus lugares. 


-¡Todos los presentes son masones! -dijo uno de los guardianes.

Entonces Lamball tomó el libro que tenía a su lado, era un viejo volumen traído de su biblioteca personal y con la cubierta en piel muy desgastada por el uso; empezó a hojearlo partiendo del final, en busca del pasaje que previamente había escogido para la ocasión; al encontrarlo esbozó una leve sonrisa, se irguió, y leyó despacio en voz alta y solemne:

-“En el principio era ya el Verbo y el Verbo estaba con Dios, el Verbo era Dios…. Porque todo se hizo por Él… y nada de lo que se hizo existe sin Él. … En Él, estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilló en las tinieblas y las tinieblas no pudieron contenerla.”

Tras un breve silencio el Maestro dijo: “Amén” y todos respondieron: “Amén”.

-Hermanos Guardianes -continuó Lamball después de dar un nuevo golpe de mallete- anunciad que la logia se encuentra en sesión de trabajo.

 
Los dos Guardianes obedecieron la orden chocando mutuamente mallet
sus es como lo habían hecho al inicio de la sesión. Tras este repique, todos los hermanos tomaron asiento. El día comenzaba a irse, las velas daban una tenue luz al lugar y en este entorno, como era habitual, se paso de la rigidez a cierta distensión, se escucharon algunas palabras e incluso disimuladas risas de los asistentes mientras buscaban la comodidad en sus posturas, … una vez instalados confortablemente algunos empezaron a encender sus pipas o a sorber de la jarra de cerveza que cada uno tenía enfrente; Lamball decidió que el trabajo ya podía comenzar y dio algunos leves toques con el mallete para reclamar la atención de todos,… cuando se hizo el silencio, dijo: 

-Hermanos míos, sabéis que hace un tiempo todas las logias de Londres y la de Westminster se reunieron en la taberna del Manzano, en Covent Garden; allí tomamos la decisión de formar una Gran Logia pro tempore…. Os quiero recordar que desde entonces,…¡aún no hemos hecho nada! 


Bajo este ritual iniciaba su sesión la Logia The Rummer and Grapes (La Jarra y el Racimo) a principios de 1717. Aunque el texto ha sido extraído de una novela histórico-policiaca editada en 2007 bajo el título “Los Misterios de Channel Row”, de la cual sólo existe edición en francés y que aquí queda expuesta en traducción libre; el nombre de sus autores Roger Dachez y Alain Bauer garantiza una labor de búsqueda en pos de la mayor veracidad del entorno y de la trama; el primero por investigador e historiador de la masonería, médico de profesión y Presidente del Instituto Masónico de Francia; y el segundo por, criminólogo de profesión y Gran Maestre del Gran Oriente de Francia entre 2000 y 2003.

Este sencillo pero y a la vez reconocible ritual, podría ser el precursor de la mayoría de los practicados hoy; así las secuencias de Encuentro, Definición de momento y lugar, Reconocimiento de los presentes, Apertura de la Sesión de Trabajo, y Mención de Motivos o de la Tradición, aún perduran y son el catalizador capaz de modificar el espacio dando sentido a un nuevo entorno con lenguaje, protocolos y significaciones propias, en el que los Masones convivimos y que de ello damos, el mejor testimonio de su efectividad … fuera de él. 



Cuando el nacimiento de esa primera Gran Logia, la de Londres y Westminster, concebida en acuerdo federativo de cuatro logias en 1717, con el fin de auspiciar a todas las organizaciones pares de “Masones Libres y Aceptados”, ya existentes en diferentes puntos de la Capital; no era previsible ni tan solo imaginable la gran aceptación que esta alcanzaría entre la nobleza y la intelectualidad, tampoco su vertiginoso crecimiento ni su expansión más allá de la frontera ni las reformas, añadidos y dispares que sufriría en su particularidad más íntima: El Rito - así dicho, sin procedencias ni apelativos añadidos.

En este aspecto cabe también recordar que en los anales de nuestra forma asociativa, el aspirante a ingresar en una logia londinense de Libres y Aceptados Masones, lo conseguía tras su presentación, generalmente sin aviso previo, realizada por cualquier miembro de la hermandad y en acto seguido, le era leído el pliego de condiciones al que debía comprometerse; hecho lo cual y tras el abrazo del Maestro de Logia, quedaba integrado en ella, en calidad de Aprendiz. Esta era una forma muy similar a como se realizaban los ingresos en las plantillas laborales de la Edad Media.

También el organigrama de capacitación laboral reconocido entre los constructores de la Masonería gremial u operativa, fue llevado a nuestros anales especulativos; los Libres y Aceptados Masones se distinguían entre aprendices y compañeros y de estos últimos era elegido a quien se denominaba, en título unipersonal y generalmente de por vida “Maestro de Logia”, y a el se confiaba la presidencia y la representación del grupo.


A grandes rasgos así estaba estructurada y ritualizada la Masonería londinense, la creada en el último tercio del S. XVII por miembros de la Royal Society, la nacida eminentemente simbólica por carente de contacto directo con los gremios del Medievo, la pionera en formar una federación de logias y reglamentarla mediante una constitución propia y específica, la reafirmada en su rápida expansión, la de cariz democrático;… estas fueron las características que, posteriormente, le valieron el reconocimiento mayoritario como “piedra de toque” de la Masonería especulativa, … la nuestra.


S. XVIII


Si bien esta Masonería alumbrada en 1717 es de maternidad británica, su ama de cría fueFrancia, país al que llegó a través de marinos, comerciantes, viajeros y emigrantes ingleses a partir de 1725, quedando auspiciada por la Gran Logia de Londres bajo su forma reglamentaria: Las Constituciones de Anderson de 1723.

Pero el hecho masónico especulativo no era nuevo en Francia, ya en 1517, en París había sido constituida una logia masónica bajo la dirección de Leonardo Da Vinci, con el propósito de “agrupar a hombres de estudio y de las artes”, obteniendo la protección del rey Francisco I; esta logia no tubo expansión como tal y con el tiempo, devino en academia de arte y filosofía.

Por otra parte, en 1688, la denominada Masonería jacobita, estuardista o escocesa (de Escocia e Irlanda), había llegado a través de logias creadas en los regimientos militares que acompañaron, en su exilio francés, al depuesto rey Jacobo II de Inglaterra.

Así es que a partir de 1725 empiezan a convivir en Francia la masonería escocesa-jacobita de fuerte raigambre católica y con causa de restituir en el trono inglés a la dinastía Estuardo, con la joven Masonería andersoniana dependiente de la Gran Logia de Londres y de sus Constituciones.
A pesar de que en 1707 los parlamentos de Inglaterra y Escocia firmaron el “Acta de Unión creando un nuevo país que se denominó “Reino de Gran Bretaña”, sus masonerías quedaron claramente diferenciadas y prácticamente inconexas en este suelo; sin embargo en Francia sí hubo contacto, aunque no carente de ciertas rivalidades, de influencias y de emulaciones, propiciando nuevas estructuras y desarrollando una extensa y compleja reordenación de los grados masónicos que desembocó en diferentes agrupamientos de estos, iniciando así la pluralidad de ritos hoy existente. Paralelamente a su desembarco en Francia, la Masonería andersoniana modificó su escalafón de grados añadiendo, tras el de Compañero, el de Maestro, con lo cual, el distintivo de “Maestro de Logia” adquirió cualidad de oficio, que a partir de entonces recaería en uno de los maestros; en este aspecto, quedó equiparado el sistema inglés con el que se practicaba en Escocia.

A mediados del siglo XVIII la estructura de la Masonería francesa empezó a experimentar una serie de cambios que fueron adquiriendo gran aceleración; ello tubo su origen en la publicación, en 1738, de los discursos de Andrew Michael Ramsay, un aristócrata escocés exiliado, masón, jacobita y de arraigada fe católica, que sostuvo, ante logias en Francia, la tesis de que la Orden había sido creada por los Caballeros Cruzados en Tierra Santa con el fin de reconstruir el Templo de Jerusalem, y que los conocimientos y tradiciones de estos, fueron llevados a Escocia por los Caballeros Templarios huyendo de la persecución que sufrieron. Ramsay dejó a modo de conclusión, que el masón era el nuevo Caballero del Temple con la misión de construir, por encima de las naciones, una comunidad cristiana universal basada en la fraternidad, para servir al bien y a la verdad y que, dicha comunidad, debía estar regida por Dios y dirigida por alguien con sangre real.

Estas teorías no representaron gran novedad para los masones estuardistas cuyas logias, en cierto modo, ya seguían una tradición católico-monárquica-militar-caballeresca; no obstante si fueron novedosas para la mayoría de los miembros de las logias andersonianas, muchos de los cuales se sintieron atraídos por los hechos heroicos que albergaban, así como por el reconocimiento que ello conllevaba. Fue este el punto de partida que dio entrada, en las logias, a instrumentos ajenos a las herramientas de construcción, también a la adopción de fórmulas inherentes a ritos caballerescos y monásticos, así como a diferentes formas de pensamiento hermético.

A falta de datos precisos, los historiadores fechan a partir de la primera mención hallada muchos de estos cambios; posiblemente el primero de ellos es el que conlleva el adorno personal de la espada, que según la legislación francesa estaba limitada a nobles y militares. Hacia 1740 algunas logias tipificaron el porte de la espada en sus ceremonias, como símbolo de igualdad.


A partir de 1742, la Biblia empieza a estar presente en algunas logias como receptora de juramentos, ello queda regularizado a partir de 1760. En 1765, a la ceremonia de aceptación de un nuevo miembro, se añade su paso por una cámara de reflexión y en 1782, al aspirante se le practican depuraciones mediante los elementos: A la vez va apareciendo un nuevo mobiliario logial como es el altar, lo que dará paso a que el concepto de logia se asimile al de templo. Con todo ello, aquel sencillo acto de presentación y acepto del aspirante a masón, se fue modificado con episodios mistéricos y fórmulas iniciáticas tomadas de antiguas tradiciones culturales o religiosas; la palabra “iniciación” se hace habitual entre los hermanos de finales del S. XVIII, aunque la Masonería francesa no la hará oficial hasta 1826 y con el añadido de “simbólica”. Iniciación simbólica.

En su mayoría, estas modificaciones no obedecían a un proyecto destinado al enriquecimiento simbólico en las prácticas rituales de los grados iniciales, sino que fueron una adaptación en coherencia con leyendas, lemas o filosofía de grados añadidos posteriores al de Maestro; muchos de estos creados en el ámbito particular de una logia o de un grupo de ellas en un entorno geográfico determinado. Aunque este fenómeno se inició y tuvo un gran desarrollo en las logias estuardistas, ciertas logias andersonianas no quedaron al margen, debido al hecho de que masones estuardistas frecuentaran las logias andersonianas y viceversa, en algo parecido a lo regulado hoy como “doble afiliación”.

Algunos estudiosos cifran, estos nuevos grados en centenares y califican a muchos de ellos como encaminados a cubrir vanidades personales mediante una vistosa ceremonia con entrega de un flamante título específico en pergamino, … y sin otra consecuencia; y añaden, que ello representó una importante forma de financiación y enriquecimiento de la tesorería de ciertas logias del momento.

Cabe mencionar que prácticamente desde su llegada a Francia, la masonería andersoniana adoptó una estructura organizativa propia, así en 1728 designó al Duque de Warton como representante único de todas sus logias; a partir de 1736 inició cierta independencia de la Gran Logia de Londres, sin ánimo de ruptura, mediante títulos distintivos como: Gran Logia Provincial, Gran Logia de París, Gran Logia Inglesa en Francia entre otros que, posteriormente, en 1756, las unifica en “Gran Logia de Francia”. 


La Gran Logia de Francia, no tardo en presentar su primera reacción en cuanto a la proliferación de grados, así fundó en 1758, en París, el llamado “Consejo de Emperadores de Oriente y Occidente” que estableció orden en el caos, secuenciando el rito en 25 grados y al que se denominó “Rito de Perfección”.

El Rito de Perfección tuvo gran aceptación entre los masones franceses, a tal extremo que en 1761, el Consejo de Emperadores de Oriente y Occidente decidió llevarlo a las colonias, para lo cual delegó en uno de sus miembros, Etienne Morin, a quien nombró “Gran Inspector para el Hemisferio Occidental” con la misión de propagarlo, en sus 25 Grados, por las Américas.

Antes de seguir con este nuevo rito, volvamos a Europa, y en concreto al Reino de Gran Bretaña donde en 1751, en Londres, fue creada por inmigrantes irlandeses la “Gran Logia de Masones Libres y Aceptados de Inglaterra” en oposición a la Gran Logia de Londres a la que acusó de haberse alejado, mediante las Constituciones de Anderson, de los antiguos límites de la Masonería … y alegando que ellos seguían fieles a la antigua normativa operativa dada en York por el príncipe Eduardo siete siglos atrás. Así aparece la denominación que popularmente se dará a esta segunda gran logia: la de “los Antiguos”, y que en contraposición será reconocida, la primera por la de “los Modernos”; posteriormente, estas distinciones, pasarán a formar parte del nombre de ciertos ritos. 


La masonería francesa vivía ajena a este problema insular, el Rito de Perfección era bien aceptado por gran parte de sus logias, que paulatinamente se alejaban de los intereses británicos al ya ser la mayoría de sus miembros franceses, el idioma inglés prácticamente no se usaba en las reuniones; por otra parte las aspiraciones iniciales de la rama estuardista ya no eran notorias y las logias trabajaban, cada vez más, en el sentido de la ideología de la Ilustración; ello se hacía patente en los títulos distintivos que estas adoptaban, así hicieron su aparición en ellos, términos como: Amistad, Armonía, Beneficencia, Concordia, Conocimiento, Derecho, Fraternidad, Humanidad, Unión, entre otros; desplazando nombres de santos y atributos monárquicos.

Así la Gran Logia de Francia fue adquiriendo personalidad propia en un proceso queculminó en 1773 con la creación del “Gran Oriente de Francia” como ente soberano y par al de Londres. 

Tras esta escisión, entre las primeras decisiones tomadas por el Gran Oriente de Francia estaba la de retornar al escalafón de grados del rito inglés de 1725. En virtud de ello se comunico a todas las logias, mediante circular, que el Gran Oriente no admitiría ni practicaría más que los tres grados simbólicos del Rito Inglés, a los cuales daba el nombre de Rito Francés. 


El Gran Oriente no logró imponer su autoridad, la pasión por los altos grados era notoria entre los Hermanos y, por otra parte, se continuaban creando nuevos ritos; el malestar en las logias se manifestó en discusiones constantes y con el abandono de miembros; ello indujo a que el Gran Oriente rectificara su postura y mediante una nueva circular, reconociendo el derecho de todos los masones y logias a practicar cualquier rito, sentenciando en su final: “La Ley debe ser la voluntad de la mayoría”.

Volvamos ahora a Etienne Morin y a su labor en América en la propagación del Rito de Perfección en sus 25 grados. Desde su descubrimiento, América empezó a ser colonizada por potencias europeas, así españoles, portugueses, británicos, franceses y holandeses, se fueron asentando en su territorio. A Morin se le había concedido el poder para extender el Rito de Perfección por todo el continente, pero se centró en logias de las colonias francesas e inglesas que ocupaban casi toda la costa atlántica del norte, algunas islas de las Antillas y territorios caribeños del sur.

Las primeras presentaciones del nuevo rito, se llevaron a cabo en Santo Domingo y en Jamaica, los masones de estas colonias quedaron entusiasmados y ello animó a Morin a conceder los nuevos grados y a nombrar delegados a quienes invistió con poderes para continuar la expansión. Morin falleció en Jamaica en 1771.

La expansión americana del Rito de Perfección fue a tal extremo exitosa que los responsables de la misma decidieron añadirle 8 grados para beneplácito de acaudalados masones; así en 1801 se fundo en la floreciente Charleston (Carolina del Sur) el primer Consejo de aquel nuevo rito de 33 grados, que para mayor empaque, se argumentó que había sido creado y reglamentado en 1786, poco antes de su fallecimiento, por el ilustrado rey Federico el Grande de Prusia.
 

Uno de los principales impulsores y beneficiario de ello fue el Conde de Grasse Tilly, militar francés y terrateniente en Santo Domingo que tras perder sus posesiones americanas se vio obligado a regresar a Francia en 1804, y que una vez allí, hizo valer su condición de “Gran Comendador del Rito Escocés Antiguo y Aceptado”.

Grasse Tilly difundió en Francia este nuevo rito, para ello tomó contacto e ingreso en una logia parisina, que había rehusado pertenecer al Gran Oriente de Francia, y cuyo título distintivo era “San Alejandro de Escocia”. Desde dicha logia y en virtud de unos teóricos documentos que, según argumentó, le conferían total poder sobre el nuevo rito, creó, poco después de su llegada, el Supremo Consejo de Francia con sede en París. Posteriormente y aprovechando sus desplazamientos como militar del ejercito napoleónico, alumbró varios Supremos Consejos: Uno en Milán para el reino de Lombardía y Venecia en 1805, otro en Nápoles para el reino de Las Dos Sicilias en 1809 y un tercero en Madrid para el reino de las Españas en 1811.

Finaliza el S. XVIII, hasta entonces, el de mayor desarrollo de las artes y la ciencia, el de la Ilustración y por ello llamado, en el entorno europeo, el Siglo de Las Luces; el que nos introduce en la Era Contemporánea y el que había presenciado en sus inicios, el nacimiento de la Masonería meramente Especulativa. 


En este final de siglo, las monarquías europeas se hallaban convulsas por la Declaración de Independencia de los EE.UU. y su posterior consecución en un marco republicano; así como por los hechos acaecidos durante la Revolución Francesa, su triunfo y la instauración de la Primera República Francesa que, ya en su octavo año (1799) sufrió un golpe de estado encabezado por el General Napoleón Bonaparte, quien formuló una nueva constitución en la que la denominación del máximo cargo estatal fue el de “Cónsul” el cual debía ser elegido mediante un mal llamado sufragio universal en el que tenían derecho a voto sólo aquellos ciudadanos que aparecían en las “listas de confianza”; así Napoleón logró ser el Primer Cónsul … y ello acrecentó las inquietudes de los gobiernos europeos conocedores de las gestas militares del general.

Si bien los procesos revolucionarios aportaron prestigio a la Masonería en el continente americano, no fue así en Europa donde, tanto partidarios de la Orden como sus detractores, le habían atribuido la autoría de ciertas consignas de posicionamiento político con desgraciadas consecuencias; centenares de masones franceses, que simplemente defendían la libertad de pensamiento o pertenecían a la nobleza, fueron acusados de contrarrevolucionarios y guillotinados; ante ello muchas Logias adscritas al Gran Oriente de Francia desaparecieron tras la dispersión de sus miembros. 


Los gobiernos europeos tomaron medidas preventivas formando coaliciones para impedir ser afectados por el proceso revolucionario francés y su ánimo expansionista; así en Gran Bretaña en 1799, su Parlamento prohibió las asociaciones cuyos miembros estuviesen sujetos a promesa o compromiso, afectando ello de pleno a la Masonería que reaccionó en forma inmediata: Las dos Grandes Logias rivales, la de “los Antiguos” y la de “los Modernos” unificaron sus esfuerzos en pos de la continuidad; el Duque de Athol en calidad de Gran Maestre de la Gran Logia de Masones Libres y Aceptados de Inglaterra y el Marqués de Hastings como Gran Maestre de la Gran Logia de Londres se entrevistaron conjuntamente con el Primer Ministro William Pitt al que expusieron como objetivo principal de la Oden, su cualidad caritativa, también resaltaron la lealtad de esta a la autoridad monárquica, la defensa de la fe y su adhesión a los intereses del Imperio Británico. 


El Primer Ministro eximió a la Masonería de la prohibición pero le impuso la condición de unificar las dos Grandes Logias, así como la norma de que anualmente debían presentar, ante las autoridades locales, los datos completos de sus afiliados. Esta última disposición se mantuvo en vigor durante 168 años; en 1967 fue abolida por el Parlamento tras haber servido a la conformación de una Masonería suntuosa y afín a la corona. 


Por otra parte Francia, tras su revolución, termina el Siglo de las Luces con una masonería muy mermada; el Gran Oriente de Francia había cesado en sus actividades tras de la decapitación de Luis XVI en 1793, pero una vez calmados los ánimos y superada la llamada “Etapa del Terror”, en 1796 llamó a sus logias a reemprender los trabajos. La extensión del Gran Oriente, antes de la revolución se acercaba a las 650 logias auspiciadas; en 1799 contaba tan sólo con 74 activas. Ello propicio el acuerdo de unificación de toda la Masonería francesa dentro del Gran Oriente de Francia que algunas logias de emigrantes escoceses rehusaron, entre ellas la ya mencionada de San Alejandro de Escocia en la que el Conde de Grasse Tilly se asentó y promocionó aquel rito de 33 grados, traído de América.

Volviendo al Primer Cónsul Napoleón Bonaparte cuyos calculados movimientos le

transformaron en 1802 en Cónsul Vitalicio y en 1804, mediante plebiscito, en Emperador de Francia y que fue artífice de una política de expansión positivista de los ideales de la revolución, que mediante campañas militares y tratados de paz hizo llegar a gran parte de Europa y que, en consecuencia, le obligó a mantener y controlar un vasto ejercito para lo cual se valió de diferentes medios, entre ellos la Masonería; para ello propició la creación de logias militares que fueron presididas por oficiales de su confianza; lo cual cumplió con su deseo de cohesionar a los mandos de su ejército, dado el hermanamiento que ello conlleva. El método ya lo había utilizado, con éxito, durante su comandancia en la campaña militar en Egipto (1798). En sus mandatos como Cónsul y como Emperador también actuó en forma similar con los cargos de ámbito civil.

No se tiene constancia de documentos de naturaleza masónica que acrediten la pertenencia Napoleón Bonaparte a la Orden, no obstante fue un perfecto conocedor de la misma y la supo utilizar en beneficio de su política.

Es así como la Masonería del Reino de Gran Bretaña y la de Francia, llegan al S. XIX; sometidas a control estatal que no tan solo afectará a la privacidad de sus miembros, sino también a sus estructuras, a sus gobiernos y a sus Ritos.
 

S. XIX

El primer hecho de trascendencia política con que se estrena el nuevo siglo fue la entrada en vigor del Acta de Unión entre los reinos de Gran Bretaña e Irlanda que, bajo este nombre, el día primero de enero de 1801, quedaron unificados en un solo parlamento. Mientras, aquella otra unificación, la de las dos Grandes Logias, la de los Antiguos y la de los Modernos, exigida por el Primer Ministro William Pitt en 1799, quedaba pendiente. 


En 1801, en Francia aparece un tomo impreso que será conocido como “Régulateur du Maçon”, es producto del trabajo en equipo que dirigió, por encargo del Gran Oriente de Francia, Alexandre Röetiers de Montaleau entre 1783 y 1786 con el fin de unificar aquel Rito sin nombre especifico, que llegado a Francia en 1725 seguía practicándose en las Logias del Gran Oriente, conservado en tradición oral y a través de apuntes personales. Aunque el Rito era reconocible no era homogéneo, había adquirido diferentes desviaciones provocadas por influencias y personalismos. En 1787 se repartió, a los presidentes de las Logias, copias manuscritas de la ordenación ritual propuesta por la comisión … y con el mandato de seguirla. Al poco tiempo la actividad de la Masonería francesa empezó a decaer por los efectos de la revolución, superada esta, el Régulateur du Maçon se convirtió en ritual de referencia del Rito practicado en el Gran Oriente de Francia … y se empezó a denominar: Rito Francés.

Sería un error pensar que el Rito Francés nace del “Régulateur” porque este no es más que una puesta al día del Rito que se practicaba en las Logias Andersonianas desde 1723; paradójicamente también se lo conoce como Rito Moderno a pesar de ser el más antiguo de los utilizados hoy.

Recordemos al Conde de Grasse Tilly que ya asentado en Francia, después de volver de América desposeído de fortuna y por lo cual se vio obligado a reincorporarse al ejército napoleónico en su antiguo grado de capitán; recordemos también que Grasse Tilly y la nunca mostrada documentación que le otorgaba poderes como Gran Comendador para difundir el nuevo rito de 33 grados por Europa y que con este fin ingresó en la Logia San Alejandro de Escocia con sede en Paris a la que propuso la creación de una Gran Logia General Escocesa para ser depositaria del rito, … y recordemos que el proyecto fue aceptado y se llevó a termino en un espacio de tiempo record. De la nueva Gran Logia fue su primer Gran Maestre Luis Bonaparte, hermano de Napoleón.

En septiembre de 1804 se reprodujo el cuaderno ritual manuscrito de los tres primeros Grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado con el título “Guía de los Masones Escoceses” realizado bajo la coordinación de Grasse Tilly.

La Coronación de Napoleón como Emperador se llevó a cabo el 2 de diciembre de 1804; al día siguiente, el nuevo Emperador ordenó que la Gran Logia Escocesa se uniera al Gran Oriente de Francia en el que, dos días después, fue instituido como Gran Maestre José Bonaparte, también hermano del Emperador.

Así, el Gran Oriente de Francia empezó a disponer de dos ritos; el Francés, bajo auspicio del propio Gran Oriente y el Escocés Antiguo y Aceptado bajo disciplina del Supremo Consejo del Rito, … entre ambos, las logias podían escoger libremente.

Volvamos al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda donde sus dos Grandes Logias

seguían sin alcanzar el acuerdo de unificación, a pesar de que se produjeron varios intentos de ello, no se llegaba a buen fin siendo el punto de desencuentro las cuestiones rituales; Antiguos y Modernos chocaban en ellas. A principios de 1813, el entonces Primer Ministro Robert Jenkinson, exigió el pacto de unificación pendiente. En diciembre de ese año, el Duque de Sussex, Gran Maestro de los Modernos junto al Duque de Kent, Gran Maestro de los Antiguos, firmaron el esperado pacto; nacía la Gran Logia Unida de Inglaterra. Ambos duques eran hijos del Rey Jorge III. 

Quedaba pendiente para la nueva Gran Logia la elección de Rito y para ello se creó la llamada “Logia de Reconciliación” que entre 1814 y 1816 estudió los ritos existentes descartando desde el inicio los practicados por el Gran Oriente de Francia a los que relacionaba con hechos revolucionarios e independentistas; finalmente presentó el que llamo Rito Ingles que obligaba a la particularidad de no ser escrito. 


Aceptado el Rito Inglés fueron creadas dos Logias de Instrucción encargadas de representarlo y divulgarlo; por azar, entre las representaciones que llevaron a cabo hubo una pequeña variación, la cual hizo que el Rito quedara dividido en dos estilos, el “Stability” y el “Emulation”; siendo mucho más practicado el segundo. Hoy se conoce al Rito Ingles como Rito Emulación.

Tras la Abdicación de Napoleón 1814, la Masonería francesa sufrió una vigilancia constante por parte de la casa de Borbón que había sido repuesta en el trono, gozó de mayor libertad durante la Segunda República (1848–1852) y volvió a ser controlada durante el Segundo Imperio (Napoleón III) hasta 1870, que a partir de entonces y hasta la segunda guerra mundial, en la libertad asociativa de la Tercera República, alcanzó gran esplendor; mientras, la Masonería Inglesa seguía una trayectoria tranquila y ajustada a su monarquía.

Pero el S. XIX no sólo se caracterizó, en aspecto masónico, por fusiones de Grandes Logias y asentamiento de Ritos en las Obediencias sino también, por la toma de posturas respecto al avance social. Desde su creación en 1773, el Gran Oriente de Francia, mantuvo en sus estatutos las tradicionales características de masculinidad y fe religiosa para ser admitido en la Orden, circunstancias que muchas de sus logias no respetaron, realizando alguna Iniciación femenina en incógnito y pasando por alto la exigencia deísta, esto último provocó en 1845, que esta Obediencia permutara en su constitución y rituales las palabras “Dios” y “Ser Supremo” por “Principio Creador”, hecho que le aporto cierta enemistad por parte de la Gran Logia Unida de Inglaterra; pero fue en 1877 al eliminar de su normativa toda restricción espiritual para ingresar en la Orden, lo que le supuso la total ruptura con la Masonería inglesa que aún hoy, en pleno S. XXI, sigue manteniendo esas características de masculinidad y creencia en Dios. Así la Gran Logia Unida de Inglaterra se consideró portadora de la vieja y auténtica tradición de los constructores y se otorgó la virtud de “única obediencia regular existente” y, en consecuencia a ello, se definió como “la única Obediencia capacitada para la transmisión de patentes”.

Aunque por justicia histórica cabe mencionar que similares medidas aperturistas a las registradas por el Gran Oriente de Francia en 1877, ya lo habían sido tomadas, con algún año de antelación, por el Gran Oriente de Bélgica, por el Gran Oriente de Italia y por la Gran Logia de Hungría, pero es con la nueva normativa del Gran Oriente de Francia cuando se produce la mayor fractura en la Masonería y así, aparecen las dos tendencias que la caracterizarán hasta nuestros días: La de la Masonería autoproclamada Regular del Reino Unido y la de la Masonería de carácter adogmático y liberal que se desarrollará y expandirá desde la Europa continental. 


No acabará el S. XIX sin otro hecho crucial en la conformación de la Masonería actual, … y

una vez más, acontecido en Francia: En 1882, Maria Deraismes, reconocida intelectual librepensadora y activista en favor de los derechos de la mujer y de la infancia así como de la laicidad estatal, fue iniciada en igualdad al resto de sus miembros en la Logia masculina “Les Libres-Penseurs” al Oriente de Pecq. En 1881 esta Logia, entonces auspiciada por la Gran Logia Simbólica Escocesa, le anuncia su intención de iniciar a una mujer, cosa que la Obediencia publica como primicia en su Boletín Oficial; a partir de ello recibe duras críticas y quejas del resto de Obediencias del país, lo que la induce a denegar el permiso.

El 9 de enero de 1882 la Logia Les Libres-Penseurs abandona la Gran Logia y proclama su

soberanía; 5 días más tarde, el 14 de enero, inicia a Maria Deraismes… y en la misma ceremonia la eleva a Compañera y la exalta a Maestra. Ante el hecho de la exclusión y la consecuencia del total aislamiento de la Logia, … y con el fin de no perjudicar a sus miembros, la nueva Hermana decide rechazar su pertenencia a ella; poco tiempo después, Les Libres-Penseurs, será autorizada a reanudar sus trabajos en el seno de la Gran Logia Simbólica Escocesa.

Este hecho pudo quedar archivado y olvidado en el cajón de las irregularidades, pero la tenacidad de Maria Deraismes logró lo contrario: Durante 11 años mantuvo reuniones con sus Hermanos de Logia en su domicilio particular de París donde en marzo de 1893 y en estrecha colaboración con el Hermano Georges Martin, inició a 16 mujeres comprometidas con sus mismos ideales, dando forma a la que registró legalmente como «Gran Logia Simbólica Escocesa “El Derecho Humano”». Maria Deraismes no pudo ver el alcance de su obra, falleció el 6 de febrero de 1894, pero abrió definitivamente la “Puerta del Templo” a la mujer en igualdad al hombre, nacía así la plena “Mixticidad Masónica”.

Georges Martin continuó la labor iniciada junto a Maria Deraismes, expandiendo la nueva formación masónica más allá de las fronteras y creando, para ello, la que llamó «Orden Masónica Mixta Internacional “El Derecho Humano”», que hoy se encuentra extendida por los cinco continentes.

No sería justo abordar el S. XX con la única imagen de la Gran Logia Simbólica Escocesa como la de aquella que no autorizó la Iniciación de una mujer y mucho menos, como defensora de la masculinidad masónica; esta Obediencia, que nunca alcanzó los 1.500 miembros, que su ámbito geográfico fue París y sus alrededores y que su vida se ciñó a 31 años, influyó en el devenir político de Francia y dejo su impronta en la estructura de la Masonería actual.

La Gran Logia Simbólica Escocesa fue creada en 1880 tras escisión del Supremo Consejo de Francia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, ello fue provocado por 12 Logias que sumaban algo más de 600 Hermanos; para comprender este hecho, es preciso retroceder hasta principios del siglo cuando el Conde de Grasse Tilly regresó de las Américas ostentando la ya mencionada distinción de “Gran Comendador del Rito Escocés Antiguo y Aceptado” y, según expuso, con la encomienda de expandir el nuevo Rito por Europa; empezó precipitadamente por Francia y siguió por Italia, por el Reino de las Dos Sicilias, España y Países Bajos donde instituyo sus Supremos Consejos nacionales. La aceptación del nuevo Rito de 33 Grados fue notoria en la Francia Imperial así como en los reinos europeos, aunque aparecieron diferencias y roces con el reparto de competencias entre los Supremos Consejos y las de las Obediencias que ya ejercían sobre sus Logias.

El Supremo Consejo de Francia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado a partir de 1821 y después 6 años de inactividad tras la caída de Napoleón I, se reestructura y reemprende sus trabajos en formación piramidal, abarcando desde el primero hasta el grado 33, convirtiéndose así en cuerpo masónico único y plenipotenciario sobre las Logias que practicaban su Rito. 


Las primeras protestas ante la autoridad y el conservadurismo del Supremo Consejo de Francia tuvieron lugar en 1848 con la proclamación de la Segunda República siendo cuando en las Logias empezaron a progresar los ideales de libertad y laicidad, posteriormente en 1868 se reactivó esta oposición sin conseguir, en ambos casos, rectificaciones por parte del Supremo Consejo … y es en 1880 cuando se produce la ya nombrada escisión con el fin de crear una Obediencia en la que sólo se desarrollen los tres primeros grados y en régimen democrático. Paul Goumain-Cornille, primer Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica Escocesa tomó como lema y en su literalidad más absoluta: “Un Masón libre en una Logia libre”.

A pesar que desde sus inicios fue reconocida por el Gran Oriente de Francia y que fueron propuestas fusiones que no se llevaron a cabo, la nueva Obediencia influyó, a tal extremo, que logró que en el Congreso del Gran Oriente de 1884, este modificara sus estatutos a posturas más laicas. En las relaciones de la nueva Gran Logia con el Gran Oriente de Bélgica destacan sus contribuciones mediante conferencias y publicaciones en defensa de la laicidad estatal, la instrucción pública y la dignidad obrera. En el ámbito civil, defendió los derechos de la mujer no sólo ante el sufragio, sino con ideas del Neomaltusianismo reclamando el aborto libre y los métodos de contracepción, así como el amor libre y el derecho al placer sexual para la mujer y la legalización de la familia monoparental, también exigió la educación gratuita, laica e igual para ambos sexos, a la vez que hizo causa en la defensa de la condición obrera y el sindicalismo; todo ello a través de publicaciones propias y conferencias públicas así como mediante crónicas en la prensa francesa en las que los autores generalmente citaban a sus Logias.

Desde su fundación, esta Obediencia singular, se caracterizó por un funcionamiento estrictamente democrático, por desmarcase de ciertos gustos y creencias populares de la época al promulgar su desprecio por la metafísica, la magia y las artes adivinatorias dentro de las que incluyó a la religión … y por declararse defensora del positivismo. En su acta constitutiva quedó expuesto que la nueva Obediencia trabajaría en Rito Escocés Antiguo y Aceptado sin presencia de la Biblia y sin nominaciones al Gran Arquitecto del Universo, así como el no reconocimiento de grados posteriores al de Maestro; en su Asamblea de 1884, con casi la totalidad de votos a favor, suprimió, de su constitución, la prohibición de abordar temas políticos en Logia, en 1901 se convirtió en mixta dejando a sus Logias la libertad de llevar a cabo Iniciaciones femeninas … o no.

La creciente popularidad, tanto entre masones como entre intelectuales profanos, de esta Obediencia, provocó que el Supremo Consejo replanteara su autoridad sobre el Rito y como consecuencia creará, en 1894, la que aún perdura: Gran logia de Francia, con el fin de entregar a su jurisdicción los tres primeros Grados Masónicos; dos años más tarde se da inicio a la fusión de ambas Obediencias. De hecho nunca se llegó a tal fusión, paulatinamente, algunas de las Logias de la Gran Logia Simbólica Escocesa acordaron su integración en la Gran Logia de Francia, pero otras, lo hicieron en el Gran Oriente de Francia y muchas desaparecieron; en 1909 quedaba en la Obediencia tan solo la Logia Diderot que en 1911 se declaró salvaje y finalmente se afilió a la Gran Logia de Francia en 1914, donde hoy sigue.

En 1905 fue promulgada en Francia, la “Ley de Separación de las Iglesias y el Estado”, personajes de todas las Obediencias Masónicas del país colaboraron con este fin; los más activos en la divulgación del ideal de Laicidad entre las clases populares parisinas, fueron miembros de la Gran Logia Simbólica Escocesa. 


Las Logias de esta Obediencia que se afiliaron a la Gran Logia de Francia le exigieron reinstituir la Masonería de Adopción, lo cual ocurrió en 1901.

La Gran Logia Simbólica Escocesa fue artífice de la reafirmación del conjunto de los tres primeros Grados Masónicos como institución soberana y universal, … y común en todos los Ritos: La “Masonería Simbólica”.

La Gran Logia Simbólica Escocesa nunca abatió sus Columnas, … simplemente … se diluyó.


S. XX

 
Y así alcanzamos el S. XX, el de los cambios acelerados, el del mayor desarrollo de la ciencia, de la tecnología, de la medicina; en geopolítica el de los grandes pactos y grandes rupturas, el de dos guerras mundiales y otras, el de genocidios, el de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el de la Unión Europea y de la globalización; también el de la velocidad y el de Internet. Si bien por el 1700, en los inicios de la Masonería, la forma más rápida de traslado de personas dependía de la velocidad del caballo y del capricho de los vientos en la navegación, medios también utilizados para los servicios de correo, … sin olvidar a la paloma mensajera: es a mitades del S. XIX y gracias a la máquina de vapor, cuando se empiezan a desarrollar las líneas férreas y la navegación a hélice, en 1890 funciona ya el sistema postal telegráfico internacional, en 1900 empieza la fabricación masiva de automóviles, en 1903 vuela el primer aeroplano, en 1908 es creado el teléfono de comunicación automática, en 1910 el correo aéreo, en 1919 se fundan las primeras líneas aéreas comerciales (La KLM en los Paises Bajos y Avianca en Colombia) y en 1920 empiezan las emisiones populares de radio; con ello, todo se habrá convertido en más próximo … y aparece la intercomunicación a distancia; … y en estos entornos, es donde se producirán avances y retrocesos en la Masonería del S. XX.

La Gran Guerra (1914-1918), que al aparecer otra se las numeró como 1º y 2º Guerra Mundial, provocó la primera alianza Masónica del S. XX: En plena contienda y a instancias

del Gran Oriente de Francia y de la Gran Logia de Francia, se reunieron en París en junio de 1917, en lo que se llamó “Congreso Masónico de las Naciones Aliadas y Neutrales”, los representantes de las principales Obediencias de Italia, España, Suiza, Portugal, Bélgica, Servia, Argentina, Brasil, Estados Unidos y Francia, con el fin de crear una autoridad por encima de las naciones, cuyo cometido fuera no el de suprimir las causas de los conflictos, sino el de resolverlos pacíficamente. Lo iniciado culminó con la creación, en 1919, del organismo internacional “Sociedad De Naciones” a la que se adhirieron 45 países; este organismo arbitró y resolvió diversos conflictos pero fue ineficaz ante las agresiones internacionales llevadas a cabo por Italia, Alemania y Japón así como con la Guerra Civil Española. La Sociedad De Naciones dejó de operar con el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Desde el Final de la Primera Guerra Mundial se fueron implantando en Europa regimenes autoritarios y totalitarios que iban prohibiendo la Masonería en sus países, empezando por Hungría en 1920 y siguiendo por Italia, la URSS, Portugal, Polonia, Yugoslavia, Letonia, Estonia, Grecia, Alemania, Austria, Rumania, Noruega, Lituania, Bulgaria, Países Bajos, Bélgica y finalmente en Francia bajo el Régimen de Vichy en 1941. 


España fue un caso especial, en esta época, la Masonería fue prohibida en dos ocasiones, la primera en 1923 bajo la dictadura de Primo de Ribera y la segunda, tras el paréntesis de la República, en 1940 mediante la “Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo” del régimen franquista. 

Tras la rendición de Alemania en mayo de 1945 y finaliza la Segunda Guerra Mundial, los países, irán recuperando su tradición masónica tras el retorno o alcances paulatinos de formas democráticas.

También en 1945, cinco meses después del armisticio, es cuando se crea la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cuyos ideales son basados en la paz perpetua entre los países, el reconocimiento de derechos y libertades fundamentales de los seres humanos y el cumplimiento de las normas del Derecho Internacional.

En 1946, aquella “Sociedad de Naciones”, creada en 1919 y que había quedado inactiva cuando el inicio de la segunda Guerra Mundial, se disolvió oficialmente cediendo su misión a la ONU.

El 10 de diciembre de 1948 en la tercera Asamblea General de la ONU que se celebraba en París, fue adoptado y proclamado el documento “Declaración Universal de Derechos Humanos”.

Con el tiempo, este Documento, ha pasado a formar parte del Símbolo “Libro de la Ley”, en algunas Logias Masónicas.

Como el resto de la Masonería Francesa, la Gran Logia de Francia, se mantuvo activa hasta 1941 cuando a consecuencia de la prohibición impuesta por el Gobierno de Vichy, se vio obligada a cesar todas sus actividades; tras la Guerra y una vez reactivada, en su Asamblea General de 1945, la Hermana Anne-Marie Gentily perteneciente a una de sus Logias de Adopción, anuncia la inminente creación de una Obediencia femenina independiente, cuyo distintivo será: "Unión Masónica Femenina de Francia".

La Unión Masónica Femenina de Francia nace con 91 Hermanas repartidas en 5 Logias que se habían desarrollado en aquella Masonería de Adopción que, en 1901, fue creada por la Gran Logia de Francia a instancia de las Logias que a ella se afiliaron provenientes de la Gran Logia Simbólica Escocesa. En 1952, la Unión Masónica Femenina de Francia, se convertirá en la Gran Logia Femenina de Francia que hoy cuenta con cerca de 14.000 miembros y auspicia a más de 400 Logias, dos de las cuales, tienen la misión de difundir mundialmente la Masonería Femenina.

Volvamos a 1877; cuando se produjo la ruptura de relaciones entre la Gran Logia Unida de Inglaterra y el Gran Oriente de Francia al anular, este último, las condiciones de creencia en Dios y en la inmortalidad del alma para ingresar en la Orden; ello propició la formación de dos posturas diferenciadas entre las Obediencias: La autodenominada Regular, cohesionada bajo la reglamentación y la autoridad de la Gran Logia Unida de Inglaterra … y la Liberal basada en la “Absoluta Libertad de Conciencia” y dispersa por Grandes Logias y Grandes Orientes. El hecho de que las Obediencias Liberales reconocieran, para la mujer, el derecho pleno a ser Masón, aunque muchas de ellas mantuvieran la condición de masculinas, acrecentó el distanciamiento entre ambas posturas.

Ante la creciente intransigencia y las exclusivas que se adrogaban las Obediencias que se acogieron a la situación de Regularidad dictada por la Gran Logia Unida de Inglaterra, el 22 de enero de 1961, en Estrasburgo, doce Obediencias liberales se reunieron e iniciaron CLIPSAS. CLIPSAS es acrónimo de “Centre de Liaison et d’Information des Puissances Maçonniques Signataires de l’Appel de Strasbourg” (Centro de enlace y de información de las Potencias Masónicas firmantes de la Llamada de Estrasburgo). CLIPSAS tiene hoy adheridas 83 Obediencias liberales de todo el mundo, … y es miembro con carácter especial consultivo del Consejo Económico y Social (ECOSOC) de Naciones Unidas. 


A pesar de que las Obediencias liberales, desde su creación, han mantenido, unas con otras, pactos de amistad y reconocimiento dentro de sus países y muy ocasionalmente más allá de las fronteras, el ejemplo CLIPSAS dio pie a la creación de diversos pactos nacionales e internacionales en dependencia de circunstancias o intereses comunes, como ejemplos:

AME - Alianza Masónica Europea

CIMAS - Confederación Interamericana de Masonería Simbólica.

CLIMAF - Centro de Enlace Internacional de la Masonería Femenina.

COMALACE - Contribución de Obediencias Masónicas Liberales y Adogmáticas a la Construcción Europea.

EME - Espacio Masónico de España.

FAMAF - Federación Americana de la Masonería Femenina.

(UMM) - Unión Masónica del Mediterráneo.

…y un largo etc.

Después de casi 300 años cargados de acontecimientos para lo que aquellos hombres, que se reconocían como Masones Aceptados, iniciaron en sus reuniones en tabernas londinenses, llegamos al S. XXI con dos grandes bloques masónicos perfectamente delimitados y asentados y, cada uno de ellos, con gran poder de convocatoria a nivel mundial.


S. XXI

Y por exponer algo de nuestro joven siglo, me limitaré a un hecho:

A pesar de que prácticamente desde los inicios de la Masonería especulativa, alguna Logia ya aceptó ocasionalmente a alguna mujer, a pesar de la Masonería de Adopción y del legado de Maria Deraismes, a pesar de la existencia de Obediencias totalmente femeninas y a pesar de la mixticidad que ya era una realidad en muchas Obediencias nacidas masculinas: La Obediencia que se reconoce como patrón del adogmatismo masónico … continuaba siendo masculina.

Prácticamente desde su fundación y desde dentro del Gran Oriente de Francia existieron propuestas para iniciar a mujeres que, en todos los casos, fueron rechazadas; pero fue en 2006 cuando la Logia “Combat” solicitó, a la Obediencia, iniciar a una mujer alegando que sus reglamentos generales no especificaban ni excluían a ningún sexo, dos años más tarde y sin respuesta a su petición, en mayo de 2008, esta Logia realizo una iniciación femenina en la sede central del Gran Oriente. Pocos meses después, otras cinco logias, siguieron el ejemplo iniciando a 5 mujeres más. Paralelamente el ciudadano francés Olivier Chaumont, ese mismo año, consiguió su reconocimiento como mujer en los registros legales de la Republica, tras haberse sometido a un proceso quirúrgico de cambio de sexo; en 1992, Olivier Chaumont, había sido iniciado en la Logia “Université Maçonnique” a la que había asistido regularmente, … y en esos momentos en que los Hermanos del Gran Oriente se encontraban: algunos atónitos y otros satisfechos, sin olvidar a los que clamaban por la regularidad masculina de la Obediencia … ni a la Cámara de Justicia con denuncia abierta; a Chaumont se le ocurrió asistir a su Logia, física y legalmente como Olivia.

En 2010 el Gran Maestro Pierre Lambicchi anunció en un comunicado oficial que entre los casi 50.000 miembros del Gran Oriente de Francia, existía una mujer iniciada regularmente; … en el Congreso de ese mismo año, la Hermana Olivia Chaumont, participó como Delegada y tomó la palabra ante 1.200 Hermanos, … unos días después inició el Curso Masónico 2010-2011 como Venerable Maestra de su Logia “Université Maçonnique”.

Posiblemente, el expeditivo Obelix, ante la solución irremediable y justa pero envuelta en

un proceso largo con final Kafkiano, exclamaría:

¡Están locos estos nuevos galos!

El Gran Oriente de Francia es hoy una Obediencia Liberal, Adogmática y Mixta.

A.M.R.
R.·.L.·. Icària
Or .·.de Barcelona



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