16 diciembre 2013

Quiero ser Masona

Por Yolanda Alba*

Una tarde en este diciembre frío y madrileño, en el trascurso cálido de un acto filantrópico, me encontré a un viejo amigo, miembro de uno de nuestros partidos políticos y ex cargo relevante en una de nuestras regiones. Atenta yo a cualquier detalle estético sobresaliente, detecté que se perfilaba en su solapa una joyita -minúscula- con símbolos masónicos y le abordé, ávida y curiosa de una respuesta convincente.

La recibí: me habló sobre los valores de Libertad, Igualdad y Fraternidad, premisas incontestables en cualquier democracia desde la fundación de ésta, sea Francia o Estados Unidos de América; disertó enfáticamente sobre altos valores éticos, sobre el progreso de la humanidad -en el sentido de avanzar hacia adelante-, sobre la Filosofía como herramienta de aprendizaje y sabiduría, sobre el perfeccionamiento de la persona y, por ende, de la sociedad. Obviamente, se refirió a la Logia a la que pertenecía y al amor que practicaban sus miembros por el Conocimiento, por la búsqueda de la (s) verdad(es), el estudio de la moral y la práctica de la solidaridad a las que se entrega toda la hermandad y sororidad que a ella acuden.

Con una calma extraordinaria me explicó racionalmente como la Franc-masonería u Orden del Arte del Constructor -también hay constructoras- trabaja por la mejora material y moral de la Humanidad buscando el perfeccionamiento intelectual y social de ésta. En la institución se considera, sin excepción alguna, que las concepciones metafísicas pertenecen al fuero interno de cada persona -de ello el rechazo de toda afirmación dogmática-. Para lograr todos estos fines se adhieren a principios como la mutua tolerancia, el respeto hacia los demás y hacia uno mismo, así como la libertad absoluta de conciencia y creencia.

Interesada yo en el tema, le rebatí en el sentido de como la francmasonería es un movimiento iniciático que algunos confunden con una religión y otros con un movimiento político, una ocasión para reunirse entre amigos y filosofar, o bien una organización de beneficencia. Y como para muchos francmasones que conozco, en cambio, se trata principalmente, y tal vez únicamente, de un sistema de moral, velado y explicitado al mismo tiempo por alegorías, e ilustrado por símbolos: "Si, efectivamente todos estos son elementos respetables y corresponden en parte al papel de la Francmasonería...".

"Pero ¿y este silencio hasta ahora?", le espeté. Sonrió afable recordándome que jamás un masón o masona hace proselitismo, que el serlo es un camino interior y que la masonería quiere pasar "de sociedad secreta a sociedad discreta".

Me quedé fascinada de la paz de sus palabras, habiendo conocido y valorado siempre de antemano su inmensa calidad humana. Y hablamos de mujeres, de estereotipos, de prejuicios, de exclusiones, bien sûr!: "Escúchame bien; en mi Logia mixta hay mujeres y hombres de cuatro partidos políticos diferentes, y eso es bello, es decir, hablamos de lo que nos une y no de lo que nos separa. Ahora hay que abrirse a la sociedad, superar las épocas en que teníamos que permanecer en la clandestinidad para sobrevivir". ¿Y qué hay del famoso contubernio que tenía a Franco asustado y por el que persiguió, encarceló y asesinó a sus miembros y destrozó sus archivos y documentos históricos?: "Ahí inciden dos factores. Por un lado, el padre y el hermano de Franco eran ambos masones y un buen par de vividores, así que él asoció el sufrimiento de su madre con la masonería. Aun así, al parecer pidió el ingreso en una logia en Larache y no fue admitido".

La Masonería, pues, no es secreta sino discreta. Y, precisamente, me invitó a un acto que se celebrará como cada año con motivo del aniversario de la proclamación de I República Española, en el cementerio civil de Madrid, en el que se realizará una ofrenda floral ante las tumbas de los presidentes Estanislao Figueres, Francisco Pi i Margall y Nicolás Salmerón, ilustres masones, como también lo fue la jurista Clara Campoamor. Gracias a su trabajo incesante en el parlamento de los años 30 disfrutamos las españolas desde entonces del derecho al voto.

Acudiré a esa curiosa cita llena de simbolismo, sin duda. Y os seguiré informando sobre esta importante institución a la que también pertenecieron otras ilustres mujeres que lograron avances importantes para el género humano: Maria Deraismes, Julieta Lanteri, Gabriela Mistral, Eleonor Roosevelt, Catalina de Rusia, Carmen de Burgos o Annie Besant...entre otras muchas. Yo también quiero ser masona.

¡A la gloria de la Gran Arquitectura del Universo, Hermanas!


Fuente: Mujeres y Cía

(*) Yolanda Alba

Yolanda Alba es periodista, traductora y editora, preside AAPEME (Autónomas y Pequeñas Empresarias de España), consejera de Infomedio.org y vicepresidenta de la Red Europea de Mujeres Periodistas. En el año 2000 fundó el Fórum de Mujeres Periodistas del Mediterráneo que presidió hasta el 2011. Ha sido pionera en comunicación no-sexista, dirigió varias revistas feministas y culturales (Mujeres en Acción, Noticias de ENOW, METAPHORE). Ha publicado poesía, ensayo y nouvelles.

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