25 octubre 2011

La Masonería Liberal Adogmática interamericana y sus debates en Quito

Ofrecemos a nuestros lectores la síntesis de los análisis y trabajos efectuados  contenidos en la Declaración de Quito del 6º Encuentro de  la Confederación Interamericana de Masonería Simbólica (CIMAS), fruto de 31 ponencias presentadas sobre varios temas,  uno de carácter masónico Masonería y espiritualidades ¿Qué relación? y otros tres sobre temática social “¿El laicismo como vía para promover la Libertad de Conciencia?”, “La Lucha por la Democracia”, en particular la “Primavera Árabe” y “La Problemática Nuclear”, en particular después de Fukuyima. El 6º Encuentro tuvo lugar en la ciudad de Quito, República del Ecuador, entre los días 22 y 25 de Septiembre.

Cabe recordar que hace unas tres semanas ya dimos cuenta de la clausura del 6º Encuentro de la Confederación Interamericana de Masonería Simbólica (CIMAS) y del II encuentro de la Federación Americana de Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (FASCREAA). Así mismo, en aquella ocasión, publicamos la Declaración de la FASCREAA que lleva el nombre de esa ciudad americana.

Sin duda esta lectura resultará un aportación interesante para los masones y masonas que nos siguen y, cómo no, para los que no siéndolo están interesados en los debates y conclusiones de la Masonería Liberal y Adogmática. Su publicación aquí tiene la autorización expresa del presidente de la Confederación Interamericana de Masonería Simbólica el M.·.Q.·.H.·. Elbio Laxalte.

Masonería y Espiritualidad. ¿Qué relación? 

Con la certeza de que la Espiritualidad Masónica se basa en la construcción del ser y de la Humanidad, tratamos aquí de enfrentarnos con las reliquias de las antiguas tradiciones y religiones, buscaremos lo que se esconde bajo una apariencia muchas veces engañadora de estas viejas concepciones y con ello trataremos de descubrir otros misterios de la vida humana.

El término espiritualidad tiene su origen en el latín spiritus, este puede adoptar diferentes significados o definiciones según el contexto de quien pretenda interpretarlo

El concepto manejado por algunas las religiones en su intención de monopolizar su significado, lo  sitúa en la perspectiva de la relación entre el Hombre y la entidad metafísica superior llamada Dios.

Según el lenguaje católico se define el espíritu, cómo ‘’lo que de alguna manera pertenece o se refiere al perfeccionamiento del hombre, en orden a la consecución de la santidad y de su último fin sobrenatural’’.

Esa espiritualidad religiosa nos presenta el bien, el mal y la amenaza del castigo, disparando al miedo cómo vector negativo de la espiritualidad y promoviendo un estado de espíritu o sentimiento de culpa.

Una de las preguntas frecuentes que se hacen a los candidatos que desean ingresar en nuestra Orden es si conciben que pueda existir una espiritualidad laica, es decir, una espiritualidad desligada de lo religioso y del trasmundo, una espiritualidad ligada al hombre y a su interioridad, a su “ser en el mundo”. Una vez iniciados ya pueden observar ese binario entre lo exterior y tangible con lo que es interior e intangible, materia y espíritu.

Surge en el Masón un escenario diferente donde las cosas no están meramente simplificadas a la relación del Hombre con algo divino, sino la relación del hombre con su propio destino, desafío y pensamiento.

La espiritualidad es la búsqueda de dar un gran sentido a la vida, concepto reñido con el dogmatismo, es una posibilidad de liberación y también de colocar al Ser Humano en las nuevas condiciones del mundo abierto; es nuestra parte inmaterial que configura nuestro ser material donde el ser se une e involucra con la espiritualidad adquirida mediante el trabajo masónico.

La Masonería seguramente con su sistema provoca modificaciones en nuestro espíritu y en nuestra espiritualidad. Pues es una Institución filosófica, científica y filantrópica que pasa por nosotros más allá de que nosotros pasemos por ella.

Su filosofía tiene como fin la búsqueda de la verdad, mostrando los espacios en los cuales podemos autodeterminarnos y adquirir el saber sobre nosotros mismos y sobre la realidad que nos rodea.

La construcción de nuestra verdadera libertad pasa por esa concepción de la razón que se funde en el sentir y pensar.

En este ámbito, la Masonería es una Escuela Iniciática que busca el progreso intelectual y espiritual del Hombre para que se capacite en el desarrollo de sus virtudes, ideas, conceptos, del uso de su genio como manantial de inventiva, para generar cosas nuevas y buenas que no estén sustentadas en un orden vacío, por ello toda creación del Hombre tiene un entorno de sentimiento, que es el que genera la espiritualidad como fuente de energía e inspiración.

La espiritualidad se une al concepto de libertad de conciencia; ese mundo espiritual incluye un sentir, un apreciar de las cosas que no necesariamente deban estar atadas a doctrinas religiosas o filosóficas, sino que forman parte del individuo como ser intelectualmente creador, racional e inspirador.

Ninguna entidad se debe atribuir el monopolio de la espiritualidad, esta es un fenómeno incorpóreo en función de la conciencia individual, que puede alimentar un contexto colectivo, que sen ve beneficiado enormemente por el vinculo de convivencia dentro de un ambiente de fraternidad recíproca.

Muchas veces se ha pretendido analizar si la Masonería se constituye como una religión o no, dándose lugar a debates muy amplios, principalmente cuando existe la intención de establecer sobre la humanidad algunos preceptos genéricos.

Pues bien, la Masonería no es una religión, es una Institución que se denomina secular, pero sí tiene una espiritualidad, alejando el concepto de que las únicas que tienen el monopolio de la espiritualidad son las religiones. La Masonería no es religión, pues su  iluminación no proviene de libros sagrados o de principios revelados; ella se nutre del pensamiento de cada individuo, quién es el portador de espiritualidad, profundamente enraizada con la espiritualidad del amor fraternal, y es ahí la más inmensa relación que existe entre la Masonería y la Espiritualidad, es el sentimiento fraternal que cada Hermano desarrolla sobre el resto de sus pares y hace que se viva en distintas circunstancias con gran intensidad.

En la Masonería y en las religiones existen Ritos, con cierta semejanza, pero la finalidad de estos son distintas. En la Masonería permiten dar fundamento a los trabajos simbólicos y logiales, un concepto rector que anime al individuo con su particular definición en un ámbito de egregor común, en contraposición con las religiones en las que se constituyen en métodos para inducir un dogma, sin permitir la libre interpretación simbólica de los mismos.

La práctica ritual es un gran componente de espiritualidad, que marca inclusive un sentido de identidad  y de orgullo; no obstante esto, hace también a una inmensa construcción a la hora de compartir las diferentes tradiciones ritualistas, emergiendo así profundas connotaciones y sentimientos que inciden de forma muy especial en cada conciencia.

Podemos inferir que el verdadero Arte Real no está implícito en cuestiones absolutas, sino en la permanente creación del Ser Humano en donde intervienen la razón e inteligencia, el corazón y los sentimientos; así habremos comprendido cuál es la relación entre otras espiritualidades y la masónica.

Es así que el secreto de la espiritualidad y sus relaciones, está en el lugar más íntimo o tal vez, en el menos explorado, todo depende del temple que pongamos al buscar sin equívocos en “nosotros mismos”.

El Laicismo como vía para promover la Libertad de Conciencia

El laicismo es la corriente o doctrina que sostiene la independencia del hombre, la sociedad y especialmente del Estado de toda influencia dogmática, eclesiástica o religiosa, permitiendo, de esta manera, el libre albedrío de la conciencia de cada individuo, anteponiendo la razón sobre el dogma.  

El laicismo no se opone a ninguna religión ni idea filosófica, sino que, sin tomar partido ni promover ninguna en particular, contiene todas las ideas en un cuadro de tolerancia y armonía entre todos los hombres y mujeres.

Es así que el laicismo apoya y fortalece la Libertad de Conciencia y la tolerancia necesarias para aceptar a quienes piensan diferente, amalgamando las diferencias de manera constructiva y permitiendo la convivencia sobre la base del respeto de los derechos de los individuos y de la sociedad. Si queremos que nos oigan, tenemos que oír con la misma libertad de espíritu que requerimos para nuestras ideas. El laicismo no persigue la negación de las religiones, como pretenden presentarlo sus adversarios, sino lo que al laicismo le interesa es el respeto por la LIBERTAD DE CONCIENCIA de los individuos en tanto ciudadanos.

Nuestra Augusta Orden tiene por propósito “unir a los que están dispersos”: es justamente esta unión en la diversidad que se materializa en el trabajo en nuestros talleres lo que permite la acción común de hombres y mujeres que por arriba de cualquier creencia religiosa, filosófica, política, trascendiendo incluso a partir de una visión universalista los límites del Estado-nación para construir una humanidad más justa y solidaria, en suma, más perfecta, donde el Hombre esté en el centro de todas la preocupaciones.

El laicismo significa, esencialmente, una alteración de la relación entre el individuo y la religión; en lugar de ocupar ésta el lugar central y dominante de todas las actividades humanas, se la reduce a lo que debe ser su propia esfera, el fuero de la conciencia personal de cada ciudadano. Si así no fuera, la libertad de conciencia sería cercenada, creando un escenario antinatural y antisocial. En el ejercicio de la Laicidad, se promueve la libertad de conciencia y se evita la manipulación de las conciencias de los ciudadanos.

El laicismo es una vía auténtica para promover la libertad de conciencia, porque expresa la voluntad de construir una sociedad dotada de instituciones públicas imparciales, garantes de la dignidad de la persona y de los derechos humanos, asegurando a cada uno la libertad de pensamiento y de expresión, así como la igualdad de todos ante la Ley, sin distinción de sexo, de origen, de cultura y de convicción, considerando que las opciones confesionales o no-confesionales corresponden exclusivamente a la esfera privada de los individuos. El laicismo supone la construcción de ciudadanos y ciudadanas capaces de elaborar una concepción de la vida que se funde sobre la base de la experiencia humana, que implica la adhesión a los valores del libre examen, la emancipación respecto a toda forma de condicionamiento y el imperativo de una ciudadanía completa y justa.

Cada vez que la laicidad se ve amenazada o menoscabada, se compromete la capacidad de generar la masa crítica necesaria para que la ciudadanía sea efectivamente  la depositaria de la soberanía de nuestras naciones. Toda pretensión de unificar o disciplinar el libre ejercicio del pensamiento y su natural manifestación, se atenta contra la dignidad humana y ello merece el repudio de los hombres y mujeres libres. Permanezcamos vigilantes en la tarea de defender nuestros ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Sin  nuestro compromiso en la defensa de la laicidad, las condiciones necesarias para el ejercicio pleno del librepensamiento se verán menoscabadas y con ello la libertad de conciencia de los ciudadanos de nuestros Pueblos.

La recuperación del espacio público para el ciudadano en el campo de las ideas es fundamental para fomentar la diversidad y el dinamismo intelectual y cultural de nuestras sociedades, en las que, libres de condicionamientos impuestos,  se revitalicen las pautas de convivencia libre y armónica. El laicismo no es emocional, no responde a pasiones, se basa en el libre examen y en la razón, por eso milita para que no haya religión obligatoria en la educación pública y para que las leyes no puedan depender de las opiniones del clero ni de los políticos y funcionarios de turno que inspiran sus posturas en concepciones dogmáticas.

A doscientos años de la gesta emancipadora de nuestros Pueblos y a la Luz de la experiencia adquirida a través de nuestras historias nacionales, la institucionalidad democrática republicana de nuestros países debe estar precedida por la consolidación de un ambiente cultural propicio a la libertad de conciencia, que el laicismo promueve. 

La Lucha por la Democracia

Como ha sido siempre a lo largo de su historia, la Francmasonería es sensible a los temas que tienen que ver con la defensa y promoción de la Democracia y la Libertad, como valores esenciales para la Institución Masónica Universal.  

Por ello, en este 6° Encuentro, en particular se hizo hincapié en la constatación de que las luchas por la democracia y la libertad y la resistencia a la opresión aun continúan vigentes en diversos lugares del mundo, vista la existencia de países con regímenes totalitarios, tiránicos, represores y opresores de la dignidad de las personas. Asimismo se remarcó sobre la necesidad de que los francmasones puedan solidarizarse con estas luchas, y movilizarse en apoyo de las reivindicaciones democráticas de los pueblos. En este sentido, se recomendó a las Obediencias Masónicas, que cada una, de acuerdo a su realidad y posibilidad, pueda exteriorizar en cada uno de sus países, su apoyo a las luchas democráticas de los pueblos en general, como de los francmasones en particular, que en diversos lugares luchan por la libertad, la emancipación y la dignidad de sus pueblos.

Por otra parte se hizo énfasis en los peligros de la carrera armamentista de las potencias militares y económicas, a lo que se suma el consumismo y desarrollo mediático desenfrenados, que son – entre otras – las tendencias de la globalización que atentan principalmente contra los valores esenciales del humanismo. La vigilancia del valor y respeto a la democracia y a libertad de los pueblos debe ser una tarea de todos, no dejando a las voluntades oportunistas que degraden esos valores esenciales.

La Energía Nuclear

Fue esta una oportunidad también para debatir sobre el tema energético. 

Se constató las diversas problemáticas al respecto de la energía en general, pero de la energía nuclear en particular, y se hizo hincapié en estudiar sobre las diversas fuentes de energía existentes y sobre las alternativas de energías “limpias” a los principales recursos utilizados hoy día. Se mencionó igualmente en la necesidad de avanzar en el conocimiento de las energías llamadas “libres”, como posibles opciones abundantes y baratas en relación a las utilizadas en las actuales matrices energéticas. El tema energético es uno de los principales desafíos de futuro para la Humanidad, por lo que se instó a los francmasones a estudiar y reflexionar sobre el mismo, como manera de contribuir a la necesaria concientización sobre el tópico. 
.·. 

El blog "Memoria Masónica" publicó el pasado día 15 el discurso del Gran Maestre del Gran Oriente de Francia Guy Arcizet, bajo el título C.I.MA.S, la idea del progreso y la palabra del Gran Oriente

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