30 septiembre 2010

De la conciencia de nuestra pobreza a la salida de la crisis

En estos momentos, cuando la crisis arrecia y los gobiernos europeos buscan soluciones que solo consisten en recortar sin piedad los beneficios sociales, vale la pena sacar a la luz pública una circular de Joan Francesc Pont  S.·. G.·. Comendador (presidente) del Supremo Consejo Masónico de España de 24 de junio de 2010.

Aprovechamos para informaros que el SCME ha abierto un espacio en Facebook donde los M.·.M.·. pueden intercambiar opiniones y puntos de vista. 

“Te decía en mi última carta que, abruptamente, nos hemos descubierto más pobres como ciudadanos y como país. Este descubrimiento no es gratuito ni superficial y va acompañado de la pérdida del trabajo y de una disminución de la capacidad adquisitiva, lo que, indudablemente, genera dificultades de mayor o de menor calado. 

Para aquellos de nuestros HH.·. que han quedado por debajo del umbral de subsistencia, la Orden ha de ser capaz de generar el suficiente apoyo mutuo, uno de los elementos caracterizadores de la francmasonería, que no ha de ser una languideciente referencia retórica, sino que ha de manifestarse como un motor eficiente de solidaridad. Muchas otras personas habrán quedado por debajo de lo que en un trabajo académico describí como umbral de bienestar, es decir, aquel nivel de renta en el que alguien se siente razonablemente satisfecho y piensa que es el mínimo que le resulta aceptable. 

Este problema no es tan acuciante como el anterior, pero no deja de afectar psicológicamente a quienes se ven ahora defraudados por el cambio sufrido en su forma de vida. A todo ello se suma la pérdida de confianza en el futuro, traducida en una disminución del consumo –y de las contrapartidas asociadas a él-, y en un aumento de la tasa de ahorro, circunstancias que en sí mismas no son negativas, pero que lastran el crecimiento y dificultan, por tanto, la salida de la crisis.  

Los gobiernos europeos están reaccionando con recortes drásticos del presupuesto que han incluido, entre otras medidas, la congelación o disminución de sueldos de los funcionarios y el cercenamiento de las políticas centrales del Estado de Bienestar, en salud, pensiones y educación. Parece existir un consenso amplio sobre la inevitabilidad de tales medidas y la protesta de los sindicatos aplazada para finales de septiembre –lo que ya es todo un síntoma- no parece alumbrar una alternativa, más allá de la legítima expresión de disconformidad. 

Por el contrario, Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, nos ofrece una visión que conviene incorporar a nuestros razonamientos. Stiglitz señala que la política de recortes ya fue inventada por el presidente norteamericano Herbert Hoover tras la gran depresión de 1929, una política que fracasó, pero que ahora auspician los mercados como un dogma inatacable. 

Para Stiglitz esto es confundir la economía doméstica con la economía de un país: si un particular no puede pagar sus deudas, ha de reducir sus gastos; pero si un país corta sus gastos no hace más que destruir el funcionamiento del sistema productivo. En efecto, si se disminuye el gasto, la actividad económica se reduce, nadie invierte, se minora la recaudación tributaria, crece la cantidad destinada al subsidio de desempleo y cada vez se dispone de menos dinero para pagar las deudas. Para Stiglitz, la solución no pasa por recortar los gastos, sino por adoptar un nuevo orden de prioridades en el presupuesto público. Así, ha de reducirse el gasto militar y una larga lista de gastos prescindibles (entre los que no puedo evitar sugerir la reducción de la asignación estatal a la Iglesia Católica o las políticas de nuevo rico que han desarrollado, sino todas, algunas, de nuestras administraciones públicas). Stiglitz sugiere, también, recuperar el concepto de Banca pública, que permitiera apoyar a los emprendedores y a las personas que han perdido o están a punto de perder su vivienda. 

En fin, QQ.·. HH.·., nuestro compromiso con la sociedad requiere que nos pongamos las pilas y que recuperemos la fuerza y el vigor de nuestro laboratorio de ideas. Ocupemos nuestro tiempo, no en lamentaciones, sino en la concepción de propuestas que nos permitan el progreso. Para ir empezando, quizás una buena lectura, obra de otro Premio Nobel: Amartya Sen, La idea de la Justicia, Taurus, Madrid, 2010.”


De paso os recomendamos ver el vídeo del discurso de J. F. Pont en la toma de poseción de su cargo de S.·. G.·.Comendador del CSME, el cual queda incorporado a este blog en su sección de vídeos (lateral derecho). 

3 comentarios:

  1. Magnífica plancha del SGC del CSME, muy necesaria en estos momentos de crisis e incertidumbre. Y qué decir del discurso, valiente y esclarecedor.

    Gracias al Masón Aprendiz por su oportuna publicación.

    Un TAF

    Botafumiero

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  2. QQ/QQª.·.HH/HHª.·.:

    Me uno al agradecimiento expresado por el Q.·.H.·. Botafumeiro hacia El Masón Aprendiz por hacernos llegar esta información.

    El mensaje del S.·.G.·.C.·. es demoledor en cuanto a la crítica de las "soluciones" adoptadas ante la actual crisis económica.

    No solo le resta valor a las mismas, sino que nos alerta sobre las repercusiones negativas que a medio y largo plazo pueden generar.

    En lo que respecta a la Francmasonería, suscribo totalmente sus palabras en cuanto a que es ahora más que nunca cuando la Orden debe apoyar a aquellos/as HH/HHª.·. que puedan verse afectados/as por la situación.

    Nuestros principios de Solidaridad y Fraternidad así nos lo exigen y nos obligan.

    Un afectuoso T.·.A.·.F.·.

    Salvador Pérez, M.·.M.·.

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  3. Hoy como ayer, las cosas siguen igual o peor.
    Como podemos ver, ninguneo de los buenos deseos se ha cumplido.
    un afectuoso T.·.A.·.F.·.

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