02 agosto 2010

¿Fiestas cívicas o religiosas?


En España un 70 por ciento de las fiestas tienen un carácter confesional, el autor plantea la necesidad de promover festividades cívicas que unan toda la ciudadanía
Desde el 2006 el Parlamento Europeo rinde homenaje a Mariana Pineda como símbolo de la lucha por los derechos y las libertades
Manuel Navarro - Observatorio de la Laicidad
Quienes superan los cincuenta años no les será difícil recordar el calendario festivo del franquismo. Estaba lleno de efemérides propias del nacional-catolicismo impuesto por el golpe militar y la dictadura militar que arrasó el orden constitucional de la República. Aunque ahora haya quienes pretenden mantener en el olvido la memoria de las víctimas de aquellos años.
Un calendario de festividades que llenaban a partes iguales los eventos fascistas: Alzamiento Nacional, Día del Caudillo, Día de la Victoria, Día de la Raza,… como las fiestas católicas desde la Purísima a la Asunción, pasando por Santiago, San José, San Pedro, el Corpus, amén de las más significativas de Navidad, Reyes o la Semana Santa, donde la Guardia Civil se encargaba de mantener los bares cerrados y el silencio y recogimiento propio de la celebración eclesiástica.
En efecto, no estamos en los años 60, pero la huella de la connivencia del trono y el altar no parecen haber desaparecido. El propio desarrollo económico obligó a limitar tanta fiesta, y ante los nuevos dioses, no hay religión que se le resista.
La iglesia sigue manteniendo los privilegios otorgados por el Concordato de 1953, en pleno franquismo, desarrollados y “adaptados” por los Acuerdos de 1976 y 1979, que cuando menos son preconstitucionales, pues se firmaron tan sólo unos días después de aprobarse la Constitución de 1978. Algunos, incluidos juristas y expertos constitucionalistas, entendemos que son claramente inconstitucionales y que deben derogarse directamente o conforme al Tratado de Viena si se pretende ser más diplomático.
El Acuerdo sobre Asuntos Jurídicos en su artículo III establece que de mutuo acuerdo se establecerán las fiestas católicas que serán festivas a todos los efectos. Así el Real Decreto 2819/1981 que regula el calendario de fiestas laborales incluye seis fiestas católicas obligatorias y otras cinco de segundo rango (Reyes, Santiago; S. José, el Corpus y S. Pedro) por si quedaran huecos para completar las doce fiestas anuales de carácter general, aparte de las dos locales.
Resultado: en una sociedad plural como pueda ser la española del siglo XXI, las fiestas religiosas superan el 60 o 70 por ciento, y si añadimos las locales, el porcentaje puede ser del 70 o el 80%. Algo más propio de una sociedad medieval.
Sabemos que muchas de estas fiestas no son más que la santificación por parte de la iglesia católica de las antiguas fiestas, que tenían un sentido de alborozo colectivo para festejar los grandes acontecimientos vitales para las sociedades agrarias. Así el 25 de diciembre no es más que la recuperación de las festividades al nacimiento del Sol tras el solsticio de invierno que celebraba el mitraismo. Y así se puede seguir con las de primavera… Fiestas por tanto que tenían un sentido para toda la comunidad, que ensalzaban unos valores y aspectos con repercusión para el conjunto de aquella sociedad.
Hoy, siglos más tarde, vemos como la mayoría de las celebraciones no están relacionadas con hechos o eventos relevantes para toda la comunidad, o que traten de enaltecer los valores comunes. Porque no se trata de incluir una festividad musulmana, judía, evangélica, budista o atea. Seguiría privilegiándose una opción particular frente a los valores comunes de toda la ciudadanía: la justicia, la libertad, la solidaridad, la paz, la democracia,…
¿Qué sentimiento de unidad pueden representar los dogmas católicos de la Asunción o la Inmaculada? Está muy bien, y los laicistas defenderemos su derecho a celebrarlas.. A celebrarlas por todo lo alto si hace falta. Pero quienes crean en eso, al igual que otros puedan celebrar otras fechas y acontecimientos también gratos para ellos, nunca como imposición a toda la ciudadanía.
Pues este nacional catolicismo es el que el Ayuntamiento de Granada, con mayoría del PP, quiere imponer al aprobar mañana la fiesta local de la Virgen de las Angustias, rechazando una propuesta de colectivos ciudadanos y la oposición para recuperar una fiesta cívica el 26 de mayo en que muere la heroína granadina Mariana Pineda luchadora por la libertad, fiesta prohibida por el franquismo. Una fiesta que vendría a reconocer en Granada, lo que desde el 2006 hace el Parlamento Europeo al rendir homenaje a Mariana Pineda como símbolo de la lucha por los derechos y las libertades.
Una ocasión perdida para alejarnos del pasado y sus lastres, y para construir una sociedad moderna y promover los valores cívicos colectivos que mejoren la convivencia social.
 
Manuel Navarro Lamolda - 31/07/2010
Coordinador de Andalucía Laica y responsable del Observatorio de la Laicidad

5 comentarios:

  1. Buenos dias , magnifico articulo, pero es verdaderamente absurdo que en pleno Siglo XXI, estemos arrastrando en algunos puntos un nacional catolisismo, que resulta obsoleto, y no se reconoce la figura de Dª Mariana Pinada que represento las luchas por las Libertades, y si lo hace el Parlamento Europeo dedes 2006.
    Saludos Maria José

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  2. Excelente artículo que comparto sin ningún tipo de sectarismo, en su integridad. Gracias por aportar luz a una ciudadanía conformista en concepciones impuestas a la fuerza, en contra de toda racionalidad. Saludos, salud y enhorabuena, Sr. Navarro.
    Julián Melero

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  3. En orden a la "racionalidad" y para respetar el orden de las ideas que, según Spinoza, es el mismo orden de las cosas, se me ocurre solicitar, como masones, a Roma la beatificación y posterior canonización de Mariana Pineda y así tenemos a todo el mundo contento. A ver que pasa.
    ¿Cuando aprenderemos a respetar las creencias de la ciudadanía?¿ Quienes somos para, como masones, entrar en estas polémicas? ¿ No tenemos otra cosa que hacer? A veces creo que no y que, por falta de trabajo efectivo la emprendemos con la Iglesia que, creedme, no es ningún enemigo. Hace 50 años que murió el "nacionalcatolicismo", pero parece que no nos hemos enterado.
    FRaternalmente-
    María Amparo Batalla.

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  4. Pues, efectivamente Q. Ha.:, murió, pero parece que hay quien tiene ganas de "resucitarlo". Cabría preguntarse a quién le interesa resucitarlo y con qué propósito.
    Por cierto, como granadina, pues que no veo a Mariana Pineda, magnífico ejemplo de una mujer en la lucha por las libertades, POR TODAS, porque no lo tendría fácil en la Granada de aquellos tiempos, con "los compañeros", vestida de mantillas como la Virgen de las Angustias.

    Realmente pasan los años y si la Masonería, estandarte de palabras como Tolerancia, Laicismo, Libertad, Igualdad y Fraternidad, no enseña lo que es el Respeto, implícito en todas ellas ¿cual será nuestra transmición?.

    Bien fraternalmente.
    Amalia Marín

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  5. no es lo que buscaba pero es de muy buena ayuda toda su informacion realmente es casi perfecto

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